Todas las mujeres embarazadas saben perfectamente que tienen que cuidar su salud y la de su bebé a través del control prenatal obstétrico. Acudir a exámenes médicos, seguir las indicaciones de un profesional de la salud y cuidar la nutrición son hábitos que la mayoría de las embarazadas incorporan desde el inicio de su embarazo. Sin embargo, muchos desconocen la importancia de complementar este seguimiento con un adecuado cuidado dental prenatal, un aspecto clave que muchas veces se pasa por alto.
Durante el embarazo se producen múltiples cambios fisiológicos que afectan también a la boca, aumentando la probabilidad de desarrollar problemas bucales. Estos cambios no sólo afectan el bienestar de la mujer embarazada, sino que también pueden afectar el desarrollo del bebé.
Falsos mitos
Es común escuchar que el embarazo debilita los dientes, que pierden calcio para dárselo al bebé o que no se pueden realizar tratamientos dentales mientras estamos embarazadas. Ninguna de estas afirmaciones es cierta. Sin embargo, estas son las creencias que hacen que muchas mujeres eviten acudir al dentista en la etapa en la que el cuidado dental es necesario.
En general, las mujeres embarazadas reciben menos atención dental que las no embarazadas. En España, un estudio reciente demuestra que sólo el 15% de las mujeres embarazadas acuden a revisiones dentales durante el embarazo. A esto se suma en ocasiones el miedo o la falta de experiencia de algunos dentistas a la hora de tratar a mujeres embarazadas.
Es importante recordar que el embarazo no es una enfermedad, sino una fase natural que requiere cuidados especiales. Los cambios hormonales, especialmente el aumento de estrógenos, modifican la saliva y el tejido bucal, favoreciendo el crecimiento de bacterias. Esto puede hacer que las encías se vuelvan más sensibles, sangren fácilmente o se hinchen. Si a esto le sumamos un mayor consumo de azúcar o cambios en la dieta, algo bastante común durante el embarazo, el riesgo de desarrollar caries aumenta considerablemente.
Además, los vómitos frecuentes, especialmente durante el primer trimestre, pueden desgastar el esmalte dental debido a los efectos del ácido del estómago.
Cambios hormonales que afectan las encías.
Entre el 60% y el 70% de las mujeres tienen encías inflamadas, enrojecidas o sangran con facilidad durante el embarazo. Esto se debe a los cambios hormonales propios del embarazo, que aumentan la respuesta inflamatoria del tejido gingival.
La gingivitis debe tratarse, ya que existe el riesgo de que se convierta en periodontitis, una enfermedad más grave que afecta los tejidos que sostienen los dientes. Algunos estudios han relacionado estos problemas con complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer e incluso preeclampsia, lo que refuerza la importancia de la prevención y el tratamiento temprano.
¿Acceso gratuito a atención dental durante el embarazo?
Organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea recomiendan integrar la salud bucal en el seguimiento del embarazo. Esto incluye fomentar los controles dentales durante el embarazo y promover la colaboración entre matronas, dentistas y ginecólogos. Sin embargo, en la práctica existen diferencias significativas en el acceso a estos servicios dependiendo del país en el que vivamos.
Si miramos a Europa, en Reino Unido la atención dental es gratuita durante el embarazo y hasta 12 meses después del parto, lo que facilita a las mujeres el acceso a esta atención. En Francia y Alemania, la prevención se fomenta mediante exámenes, pero con ciertas restricciones en el tratamiento. Italia cuenta con programas regionales con cobertura variable, mientras que los países nórdicos destacan por su enfoque educativo y preventivo. En Portugal existen programas que permiten a las mujeres embarazadas acceder gratuitamente a determinados tratamientos dentales.
En España no existe ningún programa nacional único dirigido específicamente a las mujeres embarazadas. El cuidado bucal durante el embarazo depende de cada comunidad autónoma, lo que provoca diferencias territoriales en el acceso a la prevención y educación en salud bucal. Esta falta de homogeneidad puede dificultar la coordinación entre parteras, médicos de familia y ginecólogos y, en algunos casos, limita la derivación sistemática a un dentista durante el embarazo.
¿Pueden las mujeres embarazadas ir al dentista?
No sólo pueden, sino que deben hacerlo. El tratamiento dental durante el embarazo es seguro. El segundo trimestre suele ser el momento más adecuado para los tratamientos, ya que las náuseas suelen haber desaparecido y es más cómodo permanecer en el sillón del dentista.
Sin embargo, si se presenta dolor, infección o cualquier otra emergencia en cualquier otro momento durante el embarazo, las mujeres embarazadas deben consultar a un dentista de inmediato. Retrasar el tratamiento puede empeorar el problema y tener mayores consecuencias como dificultad para comer, necesaria en esta etapa. Una buena alimentación es fundamental para el correcto desarrollo del bebé, y cualquier problema que interfiera en el mismo debe solucionarse lo antes posible.
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