Los antibióticos están diseñados para matar las bacterias dañinas y ayudar al cuerpo a recuperarse de una infección. Pero algunos antibióticos también pueden estimular a las bacterias a liberar partículas diminutas que pueden empeorar la inflamación.
Si bien la inflamación es parte de la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, demasiada inflamación puede dañar el tejido sano y dificultar la curación. En casos graves, la inflamación excesiva puede poner en peligro la vida.
Estas partículas se denominan vesículas extracelulares bacterianas o BEV. Estas estructuras microscópicas similares a vesículas transportan proteínas, toxinas y otras señales moleculares que influyen en la respuesta del sistema inmunológico del huésped. Las bacterias liberan naturalmente BEV en su entorno como una forma de comunicarse con su entorno, eliminar material celular dañado e interactuar con las células huésped.
Aunque increíblemente pequeñas, estas estructuras pueden tener efectos poderosos en el cuerpo humano. Una vez que los BEV ingresan al torrente sanguíneo, pueden interactuar con las células que recubren los vasos sanguíneos y desencadenar una respuesta inmune. En algunos casos, esto puede aumentar la inflamación y provocar sepsis, una afección en la que la respuesta del cuerpo a la infección se descontrola peligrosamente, dañando los tejidos y, en ocasiones, provocando insuficiencia orgánica.
Soy ingeniero biomédico y estudio cómo las vesículas extracelulares bacterianas influyen en la inflamación durante la infección. En mi investigación publicada recientemente, descubrí que ciertos tipos de antibióticos hacen que las bacterias liberen significativamente más vesículas que otros. Este hallazgo sugiere que la forma en que un antibiótico mata las bacterias también puede afectar la cantidad de material inflamatorio que se libera en el cuerpo.
Cuando los antibióticos estresan a las bacterias
Los antibióticos funcionan de diferentes maneras. Algunos atacan la pared celular bacteriana, debilitándola hasta que la célula se desintegra y muere. Otros interfieren con procesos celulares clave, como la producción de proteínas o la replicación del ADN, impidiendo el crecimiento de bacterias. Independientemente de su mecanismo, los antibióticos controlan la infección matando las bacterias que la causan.
Pero los antibióticos también someten a las bacterias a estrés, y ese estrés puede hacer que las bacterias liberen más vesículas extracelulares que transportan moléculas inflamatorias. Para investigar este proceso, expuse la bacteria E. coli a varios antibióticos de uso común y medí cuántas vesículas producen. El objetivo era simple: comparar cómo los diferentes tipos de antibióticos afectan la liberación de vesículas y determinar si la forma en que un antibiótico mata las bacterias afecta la producción de vesículas.
Los antibióticos no sólo matan las bacterias de diferentes maneras, sino que también interactúan con las vesículas extracelulares de las bacterias de diferentes maneras. CC BI-NC-ND
Los resultados demostraron que no todos los antibióticos tienen el mismo efecto sobre las vesículas producidas por las bacterias.
Los antibióticos que se dirigen a la pared celular bacteriana, incluido un grupo de medicamentos ampliamente utilizados conocidos como betalactámicos, han provocado un marcado aumento en la producción de vesículas. Por el contrario, los antibióticos que actúan sobre los procesos de proteínas o del ADN mostraron un efecto mucho menor.
Esta diferencia probablemente refleja cómo responden las bacterias al daño. Cuando la pared celular bacteriana se altera, las bacterias pueden liberar más vesículas como una forma de descartar el material dañado o adaptarse al estrés. Las moléculas inflamatorias que transportan estas vesículas pueden activar aún más la respuesta inmune del cuerpo.
Esto plantea una pregunta importante: ¿pueden algunos antibióticos aumentar inadvertidamente la inflamación y empeorar la infección?
Mis hallazgos no muestran que los antibióticos contribuyan directamente a las infecciones, pero sí sugieren que el tipo de antibiótico podría afectar no sólo la eficacia con la que se eliminan las bacterias, sino también la forma en que el cuerpo responde a las infecciones. Se necesita más investigación para comprender cómo estas respuestas bacterianas afectan a los pacientes durante infecciones graves, como la sepsis.
¿Por qué es esto importante para tratar infecciones?
Es importante destacar que los antibióticos siguen siendo uno de los medios más eficaces y eficientes de la medicina moderna. Esta investigación no sugiere que deban evitarse. En cambio, enfatiza que las bacterias no son objetivos pasivos. Responden activamente al tratamiento y esas respuestas pueden tener efectos adicionales en el cuerpo.
Comprender cómo responden las bacterias a los antibióticos puede ayudar a los investigadores y médicos a evaluar mejor cómo los diferentes tratamientos afectan la infección y la inflamación. En situaciones en las que el control de la inflamación es fundamental, como en infecciones graves, estas diferencias pueden llegar a ser particularmente importantes.
El trabajo también refleja un cambio más amplio en la forma en que los científicos piensan sobre la infección. En lugar de centrarse únicamente en matar bacterias, los investigadores estudian cada vez más cómo las bacterias se comunican, responden al estrés e interactúan con el cuerpo humano.
A medida que los científicos continúan descubriendo cómo se comportan las bacterias bajo la presión de los antibióticos, queda claro que tratar una infección no se trata sólo de detener el crecimiento de las bacterias, sino también de comprender las señales que dejan.
Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


