Qué nos dicen las necrópolis medievales sobre la convivencia de musulmanes y cristianos

ANASTACIO ALEGRIA
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Durante el año 2016 se descubrieron trece tumbas medievales durante los trabajos de restauración de la calle Rio Galligants en Girona, España. Ocho de ellos no respondían al rito cristiano: las tumbas eran más estrechas y profundas, cubiertas con nichos de piedra y tejas, y los cuerpos yacían del lado derecho, con los miembros medio doblados y los rostros vueltos hacia el suroeste, hacia La Meca. Se trata de enterramientos islámicos situados cronológicamente entre los siglos VIII y X, los primeros identificados biológicamente en Cataluña.

Casi una década después, un equipo multidisciplinar de arqueólogos, antropólogos y genetistas de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona publicó el primer estudio genético de esta comunidad.

Los resultados no sólo confirman la presencia de musulmanes en la antigua Ghironda –actual Girona–, sino que también permiten caracterizar por primera vez quiénes eran y de dónde procedían algunos de los individuos allí enterrados.

Individuos encontrados en un cementerio medieval, enterrados según ritos islámicos. Maribel Fuertes. Cuando Girona era Giarunda

Gjarunda ha estado bajo dominio islámico desde su capitulación acordada alrededor de 717-719. hasta su incorporación al Imperio carolingio en el año 785. Fue una ocupación breve, de la que apenas quedaba evidencia material en la ciudad.

El descubrimiento de esta pequeña necrópolis, utilizada desde hace varios siglos, tiene, por tanto, un valor excepcional: se trata del primer testimonio bioarqueológico de una comunidad musulmana viviendo en el noreste de la península.

Cabe señalar que no hay evidencia de actividades militares en el registro arqueológico de Đarunda, por lo que parece que se trató de un asentamiento pacífico.

Los objetos objeto de estudio no son necesariamente contemporáneos entre sí, ni con entierros de rito cristiano documentados en la misma zona. La sucesión estratigráfica indica que el uso de la zona de enterramiento se superpuso en el tiempo por diferentes grupos y en distintas fases.

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Plano de un cementerio medieval encontrado en Girona. Maribel Fuertes. Relación biológica y origen geográfico.

El análisis genético revela que la mayoría de los ocho individuos islámicos probablemente estaban relacionados entre sí: entre ellos hay primos, medios hermanos y posibles conexiones paternas. La zona de enterramiento funcionaría así como un cementerio de uso familiar, que era utilizado por varias generaciones de una misma comunidad.

En cuanto al origen geográfico, los marcadores genéticos analizados para la mayoría de los individuos indican un origen norteafricano, consistente con lo documentado en otras necrópolis islámicas de la Península Ibérica de la misma época, como el mausoleo de Pamplona.

En varios casos, las líneas maternas corresponden a líneas características de las poblaciones bereberes del norte de África.

De las ocho personas, cuatro son niños. El más pequeño es un bebé de sólo seis semanas; También hay una niña de 12 a 18 meses, un niño de 4-5 años y otro de 7-8 años.

Los análisis genéticos sugieren que estos niños están relacionados con los adultos enterrados allí, lo que sugiere que parte del movimiento de población hacia la península no fue únicamente una respuesta a la dinámica militar, sino que pudo haber involucrado el desplazamiento de grupos familiares.

Un individuo con múltiples traumas.

Uno de los adultos, datado en el primer tercio del siglo VIII, presenta múltiples lesiones esqueléticas consolidadas: fracturas faciales, desviación del tabique nasal, fracturas de clavícula, radio y tibia, degeneración severa de las vértebras lumbares y del sacro, y alteraciones compatibles mano a mano. Todas las lesiones son antiguas, lo que significa que la persona las sobrevivió.

En el primer análisis interpretamos que se trataba de un posible soldado, sin conexión visible con los demás enterrados en la necrópolis. Sin embargo, las pruebas genéticas sugieren que compartió marcadores paternos con al menos otro adulto que no muestra signos de actividad violenta.

Esto indica que dentro de un mismo grupo familiar, no todos sus miembros necesariamente participaron en actividades militares.

Posible converso europeo

Es muy difícil clasificar a un individuo cuyos marcadores genéticos –tanto maternos como paternos– coincidan con linajes con alta frecuencia en Europa, probablemente en la Península Ibérica o el sur de Francia, más que en el norte de África o Oriente Medio. Sin embargo, fue enterrado cuidadosamente siguiendo el ritual islámico.

La hipótesis más consistente con el conjunto de datos disponible es que fue un converso al Islam, lo que encajaría con los modelos de islamización históricamente documentados para este período.

Fuentes escritas mencionan conversiones desde el inicio de la presencia islámica en la Península, pero hasta ahora carecíamos de evidencia biológica directa de este fenómeno en la región catalana.

Ausencia de mujeres adultas

Ninguna de las personas entrevistadas corresponde a mujeres adultas. Hay niñas, pero no mujeres adultas. Esta ausencia también se observa en otras necrópolis islámicas de la misma época en la península -como la de Pamplona, ​​con más de 170 individuos-.

La explicación podría ser la existencia de un espacio de enterramiento diferenciado para las mujeres, la desaparición de sus tumbas a consecuencia de construcciones posteriores o la mayor mortalidad de los hombres en este tipo de contextos.

El estudio abre una importante ventana de investigación, ya que la evidencia bioarqueológica actualmente no nos permite responder a estas preguntas.

El primer retrato de los musulmanes de Giardana

La Necrópolis de Galligants ofrece, por primera vez, un perfil biológico de algunos individuos que formaron parte de la comunidad musulmana de Girona en los siglos VIII-X. siglo. Se trataba de personas de origen mayoritariamente norteafricano, probablemente bereberes y biológicamente relacionados entre sí, incluidos niños y al menos un posible converso de origen europeo.

No hay pruebas de que estas personas fueran soldados en activo: no hay rastros de actividad militar en el lugar y la composición del grupo enterrado no se corresponde con la composición de la guarnición.

Los datos indican una presencia que combinó, en una escala que no puede ser determinada por los datos disponibles, diferentes tipos de movimientos de población: migraciones civiles y religiosas con dinámicas de conquista. Esta lectura no es nueva en la historiografía, pero el estudio de Galliganto aporta la primera evidencia genética que la sustenta en el contexto catalán.

_Eulalia Subira, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​colaboró ​​en la investigación y elaboración de este artículo_


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