Cómo ChatGpT, Gemini y Claude, las tres IA más utilizadas en el mundo, responden a la misma pregunta del examen

ANASTACIO ALEGRIA
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Intentemos algo simple. Hagamos a ChatGPT, Gemini y Claude la misma pregunta de un examen universitario real y pidámosles que respondan en español, en el mismo tono y con la misma extensión. ¿Qué esperaríamos?

Sería normal pensar que responderían de manera similar. Al fin y al cabo, los tres producen textos fluidos, prolijos y aparentemente correctos. Pero la pregunta interesante no es sólo si escriben bien. La segunda es: ¿construyen oraciones igual? ¿También organizan ideas? ¿Utilizan los mismos patrones gramaticales? ¿Nos ayudan a pensar o nos empujan, sin saberlo, hacia una determinada forma de escribir?

La respuesta, según una investigación comparada desarrollada por el grupo de investigación RADTE de la UNED, es no. ChatGPT, Gemini y Claude pueden parecer similares en la superficie, pero difieren en la forma en que organizan el habla. Y esto es importante.

organizar una idea

Cuando leemos texto generado por IA, normalmente prestamos atención a si suena bien. Pero para entender qué hace cada modelo con la misma pregunta, hay que mirar algo más: cómo organiza la misma idea.

En nuestra investigación, hicimos una comparación controlada muy simple. Analizamos 90 textos académicos en español, 30 de ChatGPT, 30 de Gemini y 30 de Claude. Para que la comparación sea justa, los tres trabajaron con el mismo mensaje (un comando o solicitud a la herramienta), el mismo texto inicial, el mismo registro y sesiones independientes.

En este sentido, una de las tareas fue responder a la pregunta correcta del examen de cuarto año de magisterio pedagógico de la UNED, basándose en el mismo material que utilizaron los alumnos. La pregunta fue sobre qué es y cuáles son las funciones de gestión de los centros educativos, cuestión relevante para los estudiantes de pedagogía. Aunque las tres respuestas parecían correctas a primera vista, no organizaban la explicación de la misma manera. Veamos un ejemplo:

1. ChatGPT: agrega acciones, a menudo en tríos

Respuesta a la pregunta del examen: “La dirección del centro coordina equipos, organiza recursos y supervisa los acuerdos para mantener las actividades del día a día, resolver incidencias y mantener una línea de trabajo común”.

Aquí domina la coordinación: varios verbos seguidos, conectados por “y”, con progresión por acumulación.

2. Géminis: mejor orden y definición del término

Respuesta a la pregunta del examen: “La dirección del centro, entendida como una función que articula la gestión pedagógica con la organización institucional, posibilita el reparto de responsabilidades y el mantenimiento de un proyecto común que da coherencia a las decisiones”.

Aquí la diferencia se nota en la especificación: “que articula” y “que da coherencia” no sólo añaden información, sino que delimitan mejor el concepto.

3. Claude: matices, contrastes y condiciones.

“La gestión del centro es eficaz cuando coordina al profesorado, pero también cuando crea las condiciones para que los equipos revisen sus decisiones y adapten la respuesta educativa a cada contexto.”

Aquí hay un matiz: “cuándo” y “pero y cuándo” introducen una escritura más argumentativa orientada al encaje de ideas.

Lo que se analiza es la salida directa de cada sistema.

Para entender esto no es necesario imaginar una máquina que “piensa”. Simplemente lea el texto como un ensayo en clase. Hay quien añade ideas, quien explica las causas y quien llena de matices la frase. Ninguna opción es mejor por sí sola, pero todas cambian la forma de explicar y argumentar. Con la IA pasa lo mismo: no se trata sólo de lo que dice, sino de cómo lo dice.

Explica algo que ya vemos en el aula. Dos respuestas pueden ser correctas y, sin embargo, conducir a formas diferentes de pensar. ChatGPT tiende a sumar. Géminis necesita más. Claude analiza más a fondo. No sólo cambian las palabras: también cambia la construcción del razonamiento. Por eso es importante preguntarnos qué tipo de respuesta nos proporciona y cuáles son sus claves interpretativas.

Y eso tiene consecuencias. Si un alumno trabaja siempre con el mismo modelo o a la misma velocidad puede acabar delegando su forma de ordenar e interpretar el mundo según patrones de escritura y con poco juicio crítico.

Aprenda patrones de IA

Por tanto, aprender a utilizar la IA no debe limitarse a pedirle cosas. También se les debe enseñar a leer sus propios patrones: cómo comienzan, qué conjunciones repiten, cómo justifican y qué palabras usan para concluir. Se trata de que los estudiantes actuales aprendan a ver que la escritura artificial no es neutral y puede acabar imponiendo un modelo de pensamiento.

La intervención educativa debe ser didáctica, no policial. Si aprendemos a reconocer estos patrones, también aprenderemos a leer y escribir con más criterio. El estudio identificó correctamente el modelo de generación el 91,1% de las veces, aunque esto no quiere decir que exista una huella infalible. Esto significa algo más útil: estas herramientas no son neutrales a la hora de escribir. Ordenan el discurso de cierta manera.

La cuestión no es si escriben bien, sino cómo escriben y qué puede pasar si dejamos que esos patrones escriban por nosotros. No podemos poner nuestro discurso en un algoritmo sin el conocimiento suficiente para criticarlo, juzgarlo y modificarlo.


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