Pregunta de Marcos Mataran Delgado, 15 años, estudiante del IES Miguel de Cervantes (Granada).
Seguro que alguna vez has pensado “ese personaje soy yo” o “me gustaría experimentar lo que sucede en este episodio”. La investigación en comunicación lleva décadas intentando comprender por qué estamos tan conectados con las historias que vemos. Y también con sus personajes. ¿Por qué sufrimos, nos alegramos o nos enojamos por alguien que, en realidad, no existe? Y, sobre todo, ¿por qué siempre queremos ver “un episodio más”?
No hay una única razón. Que nos atraiga una serie es algo muy personal y, por supuesto, depende de la historia, de los personajes e incluso del momento de la vida en el que nos encontremos. No todos buscamos lo mismo, y precisamente por eso guionistas, directores, cadenas y plataformas están trabajando para crear historias capaces de conectar con diferentes tipos de públicos.
Un capítulo tras otro
También es habitual que llegue la noche y decidamos poner una serie en lugar de una película. ¿Porque? Una de las razones es que están divididos en episodios. Si nos decidimos por un largometraje, sabemos que tenemos que dedicarle al menos una hora y media. En ese margen podemos ver dos o tres episodios de la serie que nos guste. Pero esta percepción es algo errónea.
Una temporada de una serie juvenil actual, como Off Campus, puede durar unos 400 minutos, o unas cuatro películas. Y, además, cuando termina un episodio no solemos levantarnos del sofá: queremos ver el siguiente.
Los episodios suelen terminar con escenas abiertas en las que sentimos la necesidad de saber qué pasará a continuación. Puede ser que dos personajes estén a punto de besarse, que alguien esté en peligro o que esté por comenzar el momento decisivo que los protagonistas han estado preparando a lo largo de la historia. Ahí es donde siempre terminará el capítulo. Este recurso narrativo se llama cliffhanger y es uno de los más utilizados por los guionistas de televisión. Si a esto le sumamos un botón que dice “el próximo episodio empezará en 10 segundos” con una cuenta atrás, tenemos el cóctel perfecto que te hará hacer clic. En total, sólo serán “diez minutos más”.
Diferencias clave con las películas
Por otro lado, no se crea de la misma forma una serie que una película. Puede abarcar muchas temporadas y tiene que abordar una gran cantidad de personajes e historias al mismo tiempo. Por ello utiliza formatos propios, que en comunicación audiovisual se conocen como estructuras seriales. En una serie de suspenso o suspenso podemos ver el pasado del personaje principal, la investigación policial, el papel de la prensa e incluso la historia del culpable. Aunque haya un punto de vista principal, no hay que elegir sólo uno, como ocurre en la película.
Para organizar todo ello se utilizan herramientas como un mapa argumental, una guía que vincula todos los episodios de la temporada y los personajes involucrados. Porque si no, es muy fácil perderse mientras se escribe el guión. Y toda esa complejidad también ayuda a que nos enganchemos.
Personajes que son como de la familia.
Cuantos más personajes haya en la serie, más fácil nos resultará encontrar uno con el que podamos identificarnos. Siempre hay algo en su personalidad, su contexto o su historia que resuena con nosotros. De hecho, varios estudios han analizado la forma en que interactuamos con personajes de ficción, que no dista mucho de lo que nos ocurre, por ejemplo, con personas reales, como influencers o youtubers.
Probablemente hayas escuchado a alguien decir que está enamorado de un personaje, que quiere ser como él o ella o que “soy literalmente yo”. Estos fenómenos, aunque parecen muy similares, no son iguales. El nivel más alto de implicación con un personaje es la identificación, cuando experimentamos lo que él vive como si nos estuviera pasando a nosotros. En ocasiones simplemente sentimos que compartimos características o contextos con un personaje, es decir, percibimos una similitud entre lo que le sucede a él y nuestra propia vida.
También puede ser que veamos al personaje como alguien cercano; Nos recuerda a nuestro círculo y “nos encanta”. Esto se llama interacción parasocial. La última opción es cuando admiramos a un personaje o incluso lo encontramos atractivo y queremos parecernos a él. A esto se le llama “deseo de identificarse”.
Todas estas formas de inclusión, y por tanto de mayor compromiso y compasión con lo que vemos, tienen gran importancia cuando crecemos, porque nos acompañan cuando creamos referentes en nuestro día a día.
Un tema para el perfil de cada persona
Todo esto tiene mucho que ver con la gran variedad de series que podemos encontrar en plataformas y redes hoy en día. España pasó de 48 títulos en 2010 a 86 en 2024. ¿Qué significa eso? Que cada vez tenemos más opciones para elegir y que puede haber más “series de nicho”, es decir, creadas para personas con determinados intereses.
Plataformas como Netflix no exigen que todos veamos lo mismo: quieren que siempre haya una serie que se ajuste a lo que queremos consumir, independientemente de quiénes seamos y si nos gusta lo que nos gusta. Por ejemplo, si quieres ver una serie juvenil, ya no se incluyen tramas de toda la familia, sino que se centran en personajes de esta edad y (problemas relacionados con la adolescencia). Más opciones para que los protagonistas, por tanto, sientan esta implicación.
Para que la serie no nos enganche por casualidad. En muchas ocasiones, están pensados para tener continuidad, para que profundicemos en sus historias y conectemos con sus personajes… y que verlos sea cómodo y (casi) adictivo. Pero no es fácil explicar por qué los percibimos como si, mientras duran los episodios, fuéramos parte de otro mundo. Y puede que a tu amigo o a tus padres no les guste nada la serie que amas, porque siempre hay una parte esencial que tiene que ver con quiénes somos.

El Museo Interactivo del Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Junior.
Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


