¿Cómo luchar contra el engaño? ¿Qué es una fuente confiable? ¿Por qué fomentar el pensamiento crítico? ¿Cuál es la situación del periodismo?
Desde hace años, los aniversarios de Conversaciones de Fundación Telefónica celebraban la parte más científica de nuestro lema “rigor académico, oficio periodístico”. Sin embargo, en este octavo cumpleaños reunimos a tres pesos pesados de la comunicación: Aitana Castaño, periodista asturiana especializada en información sobre cuencas mineras y colaboradora de Hoi por hoi; Ángeles Caballero, participante en diversos tertulias televisivas y colaboradora de Hora 25, y Martín Barreiro, físico y locutor climático de RTVE-, para hablar del otro, el periodismo.
Porque uno de los objetivos de The Conversation cuando se creó en Australia, en 2011, o cuando se lanzó en España, en 2018, es cerrar la brecha que a veces existe entre la prensa y las universidades: algunos creen que los académicos son incomprensibles, y otros creen que los periodistas solo buscan un titular fácil.
Así, en la introducción, tanto Rafa Sarralde, director general de The Conversation España, como Elea Jiménez Toledo, presidenta de su consejo asesor, se refirieron a esta voluntad de unir ambas disciplinas para, sobre todo, llegar a todo tipo de lectores.
Otro momento de la mesa redonda de Fundación Telefónica. Cortesía de Fundación Telefónica. Foto: Ángel de Antonio Prieto., proporcionada por el autor (no reutilizar) ¿Qué buscan los periodistas en los expertos universitarios?
Desde la prensa local, los investigadores de la Universidad de Oviedo siempre han sido un recurso imprescindible para que Aitana Castaño explicara a la gente “el mundo que ya conocen”.
Ángeles Caballero, también ex editora de economía de The Conversation, utiliza aportes de expertos para recopilar datos cuando se le pide su opinión sobre temas complejos en 25 segundos en reuniones sociales. Martín Barreiro, que encarna en sí mismo la expansión, saltó hace unos años del mundo académico al comunicativo y cree que el espectáculo “no es el enemigo”.
Aitana Castaño en un momento de la mesa redonda. Cortesía de Fundación Telefónica. Foto de Ángela Antonio Prieto., proporcionada por el autor (no reutilizar)
Aunque ya han integrado el lenguaje periodístico en su día a día y no dejan de analizarlo, los tres coincidieron en que a la hora de informar se esfuerzan en ofrecer respuestas comprensibles. A algunos, al principio, sus superiores les ordenaban “escribir para que su abuela lo entendiera”. Otros, “escriben para que el abogado de Garrigues entienda la información sobre astrofísica”.
Sea quien sea la persona que tenían en mente cuando contaron la historia, el objetivo final siempre es comunicar y, como añadió Barreiro, hacerlo por capas: “para que todos entiendan lo básico, pero también hay incentivos que hacen que la información sea más sugerente para los lectores más experimentados en el tema. En definitiva, el periodista (y divulgador) debe abstraerse del deseo de parecer la persona más inteligente del planeta y simplemente intentar ser entendido por todos”.
Y con el lenguaje y los datos a su favor, ¿cómo intentan combatir la información falsa que encuentran?
Castaño recordó estar al frente de Sorpresa, Sorpresa el día que supuestamente sucedió Ricky Martin y la mermelada. Cuando aseguró que no había visto algo así en la televisión, recibió la respuesta: “¿Y tú que no lo has visto, quieres saber más que todos los que dicen que pasó?”. Así, entre risas, determinó que “es muy difícil luchar contra ellos”: “El fraude se libera colectivamente, pero luego hay que desmantelarlo individualmente”.
Barreiro pasó de no querer mezclarse con quienes difunden engaños “a bajar a discutir con ellos”. Sin embargo, los fraudes muchas veces provienen de creyentes en algo, de personas que basan su teoría en la fe, y es muy difícil intentar convencerlos con razonamientos.
Martín Barreiro, en medio de una explicación durante la conversación. Cortesía de Fundación Telefónica. Foto de Angel de Antonio Prieto., proporcionada por el autor (no reutilizar) Problema y solución
Para Kastanje, parte de la culpa de la difusión de mentiras la tienen los medios y las redes. Parte de la solución también pasa por los medios y las redes. Según ella, el periodismo es “muy malo y muy bueno”: hay grandes problemas económicos e ideológicos, pero también oportunidades que antes no existían. Según Barreiro, el problema está “más allá del periodismo, porque la información ya no está sólo en los medios”. Por eso, en Internet se pueden encontrar fuentes fiables e información auténtica sobre las atrocidades.
Aunque todos defendieron que hay buenos divulgadores en las redes, la realidad es que muchas veces no son ellos quienes triunfan con los mensajes más científicos. Porque… ¿qué es una fuente confiable? “Cuando la gente cree que las instituciones mienten con sus datos y sus informes, el término ‘fuente fiable’ depende de cada uno”, comentó Ángeles Caballero.
Ángeles Caballero, periodista y también exeditora de La Conversación. Cortesía de Fundación Telefónica. Foto de Ángela Antonio Prieto., proporcionada por el autor (no reutilizar)
Por eso las dos intervenciones finales del público cerraron muy bien la conversación. Porque en sus preguntas, anécdotas y argumentos reunieron muchos de los temas centrales de la conversación.
Así, José Manuel Torralba, catedrático de materiales, compartió su rica experiencia inicial con la imprenta. Cuando se produjo el desastre del Prestige consultó con el editor a quien le explicó las causas que pudieron haber contribuido a la rotura del casco del barco. Al día siguiente descubrió que se resumían en la frase “el acero puede agrietarse”, en su opinión una simplificación de la ciencia que había intentado sintetizar. Aunque los tres periodistas sentados a la mesa lo definieron como “un muy buen título”.
Marga Sánchez Romero, profesora de prehistoria, por su parte, dijo que intentó explicar científicamente, en el podcast, que las mujeres cazaban en la prehistoria y lo hacía usando el ejemplo de restos encontrados en un yacimiento peruano de 9.000 años de antigüedad. “Pero”, dijo, “¿cómo se combaten comentarios como el que recibí que decía: ‘Soy peruana y esto nunca pasó en mi país’?”.
Sin darse por vencido, Aitana Castaño insistió en su mensaje a los investigadores: “Si llama un periodista, contesten. Os necesitamos como fuentes y os necesitamos como oradores. Porque hay que seguir trabajando para aportar la verdad. Se necesitan recursos para frenar las mentiras”, defendió Barreiro.
Y no hay mejor recurso, en este octavo año de vida, que la Conversación. Por algo Juan Ignacio Pérez Iglesias, exrector de la Universidad del País Vasco y actual consejero de Ciencia, Universidad e Innovación del Gobierno Vasco, que nos acompañó en el aniversario, lo definió hace muchos años como “un gran invento”.
Foto de todo el equipo de Conversación, con los participantes de la mesa redonda. Cortesía de Fundación Telefónica. Foto de Ángela Antonio Prieto., proporcionada por el autor (no reutilizar)
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