¿Mi hijo es muy superdotado? ¿Qué significa realmente esa etiqueta?

ANASTACIO ALEGRIA
8 Lectura mínima

La sospecha está presente en muchas familias y puede surgir porque un niño o una niña se aburre en clase, muestra una sensibilidad intensa o parece “funcionar de manera diferente”. ¿Es posible que tenga altas habilidades? La pregunta es comprensible porque hay más información disponible, más sensibilidad hacia las diferencias y más miedo a que la necesidad educativa no se descubra a tiempo.

Debemos responder a esta pregunta con rigor. Un niño puede ser brillante, curioso, creativo o sacar buenas notas sin ser un gran talento. También puedes tenerlos y no parecer el popular retrato de un pequeño genio brillante o desafortunado. Las simplificaciones, en cualquier dirección, confunden más que ayudan.

¿Lista de características?

No existe una lista mágica que seguir para responder la pregunta de si un estudiante tiene una gran capacidad. Gran parte de la difusión circula en forma de listas: diez signos, cinco rasgos, ocho pistas… Son textos atractivos porque ofrecen una respuesta rápida a una pregunta inquietante. Sin embargo, muchos de estos rasgos pueden aparecer en perfiles muy diferentes. Ninguno de los dos permite, por sí solo, identificar altas capacidades.

El concepto en sí ha cambiado mucho a lo largo de la historia. Se entiende como un rasgo estable, como un potencial de desarrollo, como un desempeño excepcional o como resultado de la interacción entre el individuo, el contexto, las circunstancias y el tiempo. Traducido a la vida cotidiana: no basta con que un niño “parezca muy inteligente”; Es necesario comprender cómo aprenden, qué necesitan y en qué entorno prosperan.

evaluar seriamente

Una evaluación seria no consiste en buscar un certificado de excelencia. Se basa en pruebas cognitivas validadas, rendimiento académico, historial de desarrollo, creatividad, intereses, motivación, contexto escolar y bienestar emocional. El objetivo no debe ser buscar una etiqueta, sino determinar la respuesta que necesitas. Esto no significa retrasar o evitar la evaluación cuando existen indicaciones consistentes.

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A veces el debate profesional sobre si una etiqueta es apropiada o no puede ocupar demasiado espacio y distraer de la importante tarea de mirar al niño en su totalidad y brindarle lo que necesita, involucrando a la familia en batallas que distraen de lo importante, es decir, ponerse de acuerdo sobre lo que necesitan para aprender y estar bien.

Una minoría no significa una medalla

Las altas capacidades hacen referencia a perfiles que están claramente por encima de la media en determinadas competencias. Por definición, estamos hablando de una minoría. Si la mayoría de padres de la clase creyera que sus hijos podrían tenerlos, probablemente estaríamos usando el concepto de forma incorrecta.

Ahora bien, hay que distinguir que ser minoría no equivale a pertenecer a una élite y que una alta capacidad no dice nada sobre el valor de una familia o la calidad de una educación. Una etiqueta sólo tiene sentido si ayuda a tomar decisiones educativas más informadas. No debería convertirse en un símbolo de estatus ni en un fin en sí mismo.

Además, ¿ser inteligente es lo mismo que tener altas capacidades?

Las investigaciones que siguen a las personas a lo largo de sus vidas muestran que las diferencias en habilidades son reales y relevantes, incluso dentro de los rangos más altos. Esto implica que no es aconsejable descartar esta cuestión como un capricho infundado. Hay niños que pueden necesitar un enfoque diferente para aprender. Además, la escuela a menudo hace que algunos talentos, como los verbales o matemáticos, sean más visibles que otras formas de razonamiento, como la capacidad espacial. Algunas necesidades pueden ser invisibles si sólo nos fijamos en las calificaciones o el comportamiento en clase.

Clima de crianza competitivo

Muchas familias dudan porque quieren comprender mejor a sus hijos. Otros lo hacen porque sienten que cualquier oportunidad que no se descubra a tiempo puede afectar su futuro. Esta preocupación no sólo se refleja en las dudas sobre si un niño o una niña tiene altas capacidades. También aparece en la necesidad de sobresalir en idiomas, deportes, música; a no abusar de las pantallas y a proteger tu salud mental. La crianza de los hijos se produce en un clima de constante información y constante optimización donde la incertidumbre y la hiperresponsabilidad de las familias por brindar la mejor calidad y oportunidades a sus hijos (tengan altas capacidades o no) pueden abrumarlos.

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Por ejemplo: la tendencia a inscribir a los niños en muchas actividades complementarias después de la jornada escolar puede ofrecer pertenencia, aprendizaje y bienestar, pero el exceso de intensidad, amplitud o duración puede tener costos socioemocionales. De manera similar, una gran carga de tareas se asocia con un estrés más frecuente en niños de 9 a 13 años.

Las altas capacidades tienen un fuerte componente neurobiológico y, aunque el contexto importa mucho en su desarrollo, la estimulación intensa por sí sola no crea un perfil de altas capacidades. Todos los niños necesitan descanso, juego, pertenencia y derecho a no convertir cada interés en un proyecto de futuro.

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Descubre sin inflar ni burlarte

La conversación pública suele caer en dos extremos. Uno idealiza a estos niños como genios incomprendidos y el otro se burla de las familias que preguntan. El problema es que ambos se simplifican.

La divulgación responsable debe explicar que se trata de una verdadera minoría; que no existe una lista cerrada de signos y que la calificación sólo tiene sentido cuando ayuda a una mejor comprensión y seguimiento. Ante dudas persistentes, es razonable hablar con un centro educativo, recoger información de diferentes contextos y, si es necesario, solicitar una evaluación psicopedagógica rigurosa.

Quizás la pregunta “¿mi hijo es muy superdotado?” sea ​​sólo el comienzo. Una pregunta básica importante es qué debe aprender, crecer y vivir bien ese niño. Si la pregunta surge de la necesidad de responder a ese último punto, puede ser útil, pero si capta la comparación, la competencia o la ansiedad adulta, pierde parte de su significado.


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