Más allá de los hantavirus: las zoonosis presentes en España

ANASTACIO ALEGRIA
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El fin de semana pasado, el Ministerio de Sanidad español cerró el brote de hantavirus, descubierto en un crucero en mayo, después de que todos los afectados hubieran completado la cuarentena o fueran dados de alta del hospital. La crisis, que generó una enorme atención mediática durante una semana, terminó silenciosamente. Esta historia muestra el creciente interés que existe por las enfermedades transmitidas por animales (zoonosis), pero también recuerda que no todas se tratan de la misma manera. De hecho, hay ejemplos de zoonosis ya presentes en España que pasan desapercibidas a pesar del mayor impacto.

Comprender cómo surgen ayuda a evaluar mejor los riesgos reales y evitar interpretaciones alarmistas.

Riesgo y atención mediática no siempre coinciden

Varios animales están implicados en la transmisión de zoonosis. Los mosquitos, garrapatas y roedores forman parte de nuestro entorno urbano y pueden transmitir enfermedades en determinadas circunstancias.

Sin embargo, la presencia de un animal no significa necesariamente un riesgo directo de infección. Mientras que los llamados “reservorios” permiten que el microorganismo causante de la enfermedad permanezca en la naturaleza, son los “vectores” los que transmiten el patógeno a los humanos.

Las zoonosis no son un fenómeno nuevo: el 60% de las patologías humanas tienen origen animal. Esto sucede porque compartimos una parte importante de nuestra biología con otras especies y porque hemos convivido con ellas durante miles de años. En determinadas circunstancias, algunos microorganismos son capaces de superar las barreras de las especies y adaptarse a nuevos huéspedes (nosotros).

Ciclos de transmisión de zoonosis y zoonosis inversas. Adaptado de Guo & Jin, 2026, Enfermedades zoonóticas (zoonosis): definiciones, clasificaciones, peligros y estrategias de prevención

La atención de los medios de comunicación que reciben estas enfermedades no siempre refleja su impacto real en la salud pública. Algunas zoonosis raras tienen un gran impacto porque aparecen en contextos sorprendentes o inesperados, y el reciente interés por el hantavirus es un buen ejemplo.

Mientras tanto, otras enfermedades transmitidas por mosquitos, flebótomos o garrapatas reciben menos atención pese a que llevan años presentes en España.

Esta diferencia puede distorsionar la percepción del riesgo. En muchos casos, el miedo se centra en animales concretos, cuando la transmisión depende de múltiples factores ambientales, ecológicos y sociales.

Comprender esta complejidad nos permite interpretar mejor este tipo de amenazas sin caer en alarmismos innecesarios.

Zoonosis urbanas que preocupan en España

Las zoonosis suelen estar asociadas a entornos exóticos o remotos. Sin embargo, algunos de los más preocupantes en España están relacionados con animales y vectores presentes en nuestro entorno cotidiano.

Uno de los ejemplos más famosos es el virus del Nilo Occidental. Este patógeno circula principalmente entre aves y mosquitos, pero en determinadas circunstancias también puede infectar a humanos y otros mamíferos.

En los últimos años se han detectado epidemias y casos esporádicos en diferentes zonas de España. La mayoría de las infecciones pasan desapercibidas o causan síntomas leves, pero en un pequeño número de casos pueden ocurrir complicaciones neurológicas que requieren atención médica.

Las garrapatas son otro ejemplo relevante. Algunas especies pueden transmitir bacterias responsables de patologías como la enfermedad de Lyme, y otras participan en la transmisión del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Aunque los casos humanos son raros, la gravedad que puede alcanzar la enfermedad ha convertido su vigilancia en una prioridad sanitaria. Su propagación está asociada con el aumento de temperaturas y cambios en los ecosistemas.

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Mapa con datos de prevalencia obtenidos de un estudio serológico realizado por el MAPA en animales salvajes de 2022 a 2024. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

La leishmaniasis también forma parte de las zoonosis presentes en las zonas urbanas y suburbanas españolas. Transmitida por flebotomos (un diminuto insecto parecido a un mosquito), uno de sus principales reservorios está en los perros. Aunque es conocida principalmente por su importancia veterinaria, también puede afectar a los humanos y forma parte de la vigilancia sanitaria.

Los roedores urbanos representan otro ejemplo de convivencia diaria con animales capaces de mantener y propagar algunos patógenos. En general, el riesgo de transmisión es bajo en contextos con buen saneamiento.

Pese a ello, estos animales pueden participar en la propagación de bacterias como Leptospira y Salmonella en zonas con problemas de saneamiento o acumulación de desechos.

En todos estos casos, el riesgo depende de una serie de factores ambientales, ecológicos y sociales. La mera presencia de estos animales no significa necesariamente un peligro inmediato.

¿Por qué están aumentando estas enfermedades?

En los últimos años, algunos factores ambientales y sociales han favorecido la propagación de determinados vectores y zoonosis.

Uno de los factores más importantes es el cambio climático. El aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones favorecen la propagación de mosquitos, garrapatas y otros vectores a zonas donde antes eran menos comunes. Los inviernos más suaves también les facilitan sobrevivir más tiempo.

La urbanización juega otro papel importante. La expansión de las áreas urbanas y periurbanas aumenta las superficies de contacto entre humanos, animales domésticos y animales salvajes.

Al mismo tiempo, algunos vectores se adaptan fácilmente a estos entornos. En las ciudades pueden encontrar condiciones favorables para completar su ciclo de vida. La disponibilidad de refugio, agua y alimentos facilita su presencia cerca de los humanos y aumenta las oportunidades de contacto entre vectores, animales y humanos.

A esto se suma la movilidad de personas y animales. Los viajes y el transporte de mercancías pueden facilitar la llegada de vectores y patógenos a nuevas regiones. Algunos de estos organismos encuentran posteriormente condiciones favorables para su establecimiento y expansión en nuevos territorios.

Sin embargo, el aumento del riesgo no significa que exista una amenaza constante: los sistemas de vigilancia epidemiológica y control de vectores permiten detectar cambios en la circulación de estos patógenos y reducir su impacto en la población.

Las zoonosis nos recuerdan que la salud humana, la salud animal y el medio ambiente están estrechamente relacionados. En un contexto marcado por el cambio climático, urbano y ambiental, comprender cómo circulan los patógenos animales es cada vez más importante.

En lugar de centrar la atención en amenazas específicas, saber cómo se transmiten estas enfermedades nos permite interpretar mejor los riesgos reales y fortalecer las estrategias de vigilancia y prevención que protegen la salud pública.


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