¿Los vinilos suenan mejor que otros tipos de formatos de reproducción de música?

ANASTACIO ALEGRIA
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Hace unas décadas los discos de vinilo parecían haber desaparecido de nuestras vidas. En el entorno digital –con dispositivos para escuchar música desde CD hasta plataformas de streaming– las exigencias (de tiempo y espacio) que exigía la música analógica parecieron condenar al vinilo a su desaparición. Pero han regresado o, en cierta medida, su regreso demuestra que nunca se fueron. Actualmente son el mayor referente del resurgimiento de lo analógico y muchos defienden su existencia por encima de cualquier otra opción.

Pero la gran pregunta sigue siendo: ¿realmente los vinilos suenan mejor que la música digital?

El proceso de grabación: vinilo versus digital

Para responder a eso, veamos primero cómo se graba la música en vinilo y en un sistema digital.

En los discos, el sonido se graba en un surco en espiral que va desde el borde exterior hasta el centro del disco. Las ranuras tienen forma de letra “V”, lo que permite almacenar información en formato estéreo, ya que cada canal está grabado en una de las paredes de esta “V”. Las ranuras deben ser poco profundas para evitar problemas mecánicos, como perforaciones o movimientos bruscos que hagan que la aguja se salga.

Estos surcos registran variaciones microscópicas proporcionales a la presión del sonido original. Sin embargo, antes de grabar, la señal musical se modifica: se reducen los graves y se aumentan los agudos. Esto se hace para adaptarse al funcionamiento de la aguja. Por este motivo, los tocadiscos incluyen un circuito que invierte este proceso: los graves se amplifican y los agudos se atenúan.

Almacenar audio en formato digital, como un CD, es muy diferente. Una señal analógica no se almacena de forma continua, sino que para “representarla” se obtiene un número determinado de muestras de audio. En el caso de un CD, hablamos de 44.100 samples por segundo. Posteriormente se deben cuantificar, es decir, se debe acercar el valor de la muestra a los valores del conversor A/D (analógico a digital), para que éste pueda asignar un código binario. Este valor se asigna utilizando 16 bits por muestra, lo que significa que tenemos todas las combinaciones posibles de esos 16 bits. Eso significa 65.536 valores.

Estos valores reúnen las condiciones necesarias para reproducir correctamente todas las frecuencias percibidas por el oído humano. Sin embargo, este proceso no es perfecto y produce un pequeño error que se manifiesta como un ligero ruido añadido a la señal original.

Los estudios de grabación utilizan formatos de audio profesionales de mayor calidad que el CD. Para ello utilizan una mayor frecuencia de muestreo y más bits por muestra (24 bits). De esta forma consiguen una representación más precisa de la señal y reducen el ruido introducido durante la conversión digital. Sin embargo, estos archivos requieren mucho más espacio de almacenamiento y no son prácticos para uso doméstico. Por ello, están adaptados para que en un CD quepan unos 80 minutos de música (aproximadamente 15-20 canciones).

¿Los CD también están muertos o simplemente esperando un momento de resurrección? Jakub Adamczuk/Shutterstock

Otros formatos para grabar y reproducir música, como el popular MP3, son modelos de representación de audio con pérdida. Esto significa que parte de la información original del audio se elimina para que ocupe menos espacio. Por tanto, su calidad siempre será inferior a la del vinilo y CD. Las plataformas de streaming utilizan estos modelos con el objetivo de que las canciones se carguen más rápido y utilicen menos datos.

Calidad de sonido en casa: ¿vinilo o CD?

Para poder comparar de forma justa, en un entorno doméstico, qué formato sonaría mejor entre vinilo y CD, utilizaremos el mismo equipo de reproducción, compatible con ambos, y asumiremos que ambos son recién adquiridos.

En este escenario, el vinilo ofrecerá un mejor sonido. Será más limpio, sin ruido de muestreo o cuantificación y con un rango de frecuencia completo. Aunque algunas de estas frecuencias no son audibles, en determinados espacios afectan la percepción del sonido. Además, el vinilo aplica su propio proceso de ecualización que le da un cierto carácter diferente al del formato digital. De hecho, muchos sistemas de grabación digital actuales incluyen complementos o complementos que imitan esta característica sonora del vinilo.

Además, el equipo utilizado para reproducir vinilos puede incluir amplificadores de alta calidad, incluidos, en algunos casos, amplificadores de válvulas. Aunque estos últimos crean cierta distorsión, se cree que añaden calidez al sonido, haciéndolo más agradable de escuchar.

Imagen que muestra vinilo, casete, CD, MP3...

A lo largo de las décadas, los formatos de reproducción de audio han cambiado. Luigi Bertello/Shutterstock

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el vinilo se pierde con el uso, debido al desgaste. Además, un CD, si no es original o está mal conservado, puede dañarse y tener errores en la lectura de muestras digitales, lo que afecta la calidad del sonido e incluso provoca interrupciones en la reproducción.

Depende de la audiencia

Cuando se habla de ejemplos concretos, hay pequeños matices en los que ambos sonidos pueden diferenciarse.

Si pensamos en una guitarra acústica, en un CD habrá un silencio absoluto antes de empezar a sonar, mientras que en un vinilo primero habrá un ligero sonido de fondo que le da calidez. Asimismo, en el vinilo el toque de los dedos del guitarrista sobre las cuerdas sonará dulce y aterciopelado, mientras que en el CD será más nítido, porque reproduce el sonido sin suavizar nada y es más metálico.

Aunque en el caso de la música digital en streaming o en CD al público muchas veces no le importan estos elementos, en este aspecto el vinilo vuelve a ganar. Sin embargo, hay que recordar que el audio digital ofrece una calidad constante. Además, es fácil de transportar y almacenar, mientras que el vinilo se estropea con cada lanzamiento y requiere más espacio y cuidado para conservarlo.

Sin embargo, no podemos negar que estos ofrecen un sonido más cálido y lleno que el formato digital. Quizás por eso todavía atraen a nostálgicos y a las nuevas generaciones.

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