Desde el momento en que llegan al mundo, los bebés humanos dependen de otros de una manera que la mayoría de las especies no tienen.
Los bebés que nacen relativamente indefensos dependen de sus cuidadores no sólo para su alimentación y seguridad, sino también para algo igualmente importante: el tacto. Más que una simple comodidad, la cercanía física juega un papel poderoso en la configuración del desarrollo de un niño y las relaciones que construye con sus cuidadores.
Al llevar al bebé (usando un portabebés, un fular o un portabebés estructurado) los cuidadores pueden mantener a sus bebés cerca mientras realizan sus actividades diarias.
Llevar al bebé no es una tendencia nueva. Es una práctica antigua encontrada en diferentes culturas desde hace miles de años. Lo nuevo, sin embargo, es el creciente interés científico por sus beneficios.
Una persona carga a un bebé por un campo de maíz en Santa Apolonia, Guatemala, en 2021. (Foto AP/Oliver de Ros) El poder del tacto
El tacto es el primer sentido que se desarrolla en el ser humano y ya es muy refinado desde el nacimiento. Para los recién nacidos, cargar en brazos no es un lujo; es una necesidad biológica. Cuando los bebés se acurrucan contra el cuerpo de su cuidador, se sienten regulados y seguros. Sus cuerpos se relajan, su ritmo cardíaco se estabiliza y comienzan a aprender los ritmos de la persona que los cuida.
Esta cercanía no sólo afecta a los bebés. También transforma a los cuidadores. El contacto físico, especialmente el contacto piel con piel, desencadena la liberación de oxitocina, a menudo llamada “hormona del vínculo”.
La cercanía física fortalece los vínculos emocionales, reduce el estrés e incluso puede reducir el riesgo de depresión posparto. En otras palabras, sostener a un bebé no sólo se siente bien, sino que también construye activamente una relación en ambos sentidos.
Adaptándose a tu bebé
El contacto físico cercano también ayuda a los cuidadores a estar más en sintonía con sus bebés. Cuando el bebé está cerca, apoyado sobre el pecho o pegado al cuerpo, resulta más fácil notar señales sutiles: un cambio en la respiración, un pequeño movimiento o los primeros signos de hambre o cansancio.
Esta sensibilidad mejora la capacidad de respuesta, uno de los ingredientes clave del apego saludable.
Décadas de investigación sobre el desarrollo muestran que el cuidado receptivo, donde los adultos satisfacen consistentemente las necesidades del bebé, respalda la seguridad emocional y el bienestar a largo plazo. La proximidad física hace que esa respuesta sea más fácil e intuitiva.
La disminución del contacto en la crianza de los hijos en Occidente
El porteo surgió como una adaptación evolutiva profundamente arraigada, y su desarrollo está estrechamente relacionado con el surgimiento de los humanos bípedos. Históricamente, los bebés pasaban la mayor parte del tiempo en estrecho contacto con sus cuidadores.
Hoy en día, en muchas culturas, los bebés todavía se usan o se cargan en brazos durante la mayor parte del día. Por el contrario, en muchas sociedades occidentales, los bebés pueden estar en contacto físico directo con sus cuidadores alrededor del 18 por ciento del tiempo.
Las herramientas modernas para padres, como cochecitos, cunas, columpios y asientos para el automóvil, ofrecen comodidad y seguridad, pero también crean distancia. Aunque estos dispositivos suelen ser necesarios, sin darse cuenta pueden reducir las oportunidades de interacción y conexión.
Este cambio plantea una pregunta importante: donde estos dispositivos se utilizan con frecuencia, ¿podemos devolver algo de esa familiaridad a la vida cotidiana de una manera práctica?

Un padre carga a un bebé con protección para los oídos en Ámsterdam, Países Bajos, 2021. (Foto AP/Peter Dejong) Piel con piel: un buen comienzo
Un enfoque bien establecido es el cuidado piel con piel, a veces llamado “método canguro”. Esto implica colocar al recién nacido directamente sobre el pecho desnudo del cuidador. Desarrollado originalmente para bebés prematuros como alternativa a las incubadoras, desde entonces se ha convertido en una práctica ampliamente recomendada para todos los bebés.
Las investigaciones muestran que el cuidado piel con piel ayuda a regular la temperatura y el ritmo cardíaco del bebé, reduce el estrés y el dolor, mejora el éxito de la lactancia y fortalece el vínculo entre padres e hijos. También beneficia a los cuidadores al mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad.
Las organizaciones de salud y los expertos en pediatría recomiendan ahora iniciar el contacto piel con piel inmediatamente después del nacimiento y continuarlo regularmente durante la infancia.
Investigación sobre el porteo
Si bien el cuidado piel con piel a menudo se practica en momentos tranquilos y privados, llevar al bebé ofrece una manera de mantener la cercanía durante todo el día. Al igual que el contacto piel con piel, el porteo permite que los bebés permanezcan muy cerca del cuidador.
Incluso con la ropa entre ellos, la cercanía física parece promover muchos de los mismos resultados positivos.
Aunque la investigación sobre el uso del porteo aún está en sus inicios, los primeros hallazgos son prometedores. Las investigaciones muestran que los bebés que se cargan con más frecuencia tienden a llorar menos y están más tranquilos, especialmente por la noche. También pueden mostrar más vocalizaciones y una mejor comunicación temprana.
Para los cuidadores, llevar al bebé se asocia con una mayor capacidad de respuesta e interacciones más positivas. Estar físicamente cerca permite a los padres captar señales más rápido y reaccionar en tiempo real.
Algunos estudios incluso sugieren que llevar al bebé favorece el apego seguro: el profundo sentido de confianza que se desarrolla cuando un bebé se siente constantemente seguro y comprendido.
Curiosamente, los beneficios pueden ir más allá del apego emocional. En un estudio en el que participaron bebés que experimentaron síntomas de abstinencia de opioides después del nacimiento, el uso provocó una reducción significativa de la frecuencia cardíaca tanto en los bebés como en los cuidadores, lo que sugiere un efecto fisiológico calmante.
Durante sus estudios con sus padres.
En un estudio en curso financiado por Brain Canada (una fundación centrada en promover la investigación del cerebro), mis colegas y yo estamos investigando si llevar al bebé podría ser particularmente beneficioso para los padres que enfrentan ansiedad o depresión durante el embarazo.
Debido a que estas condiciones pueden dificultar la atención de las necesidades de un bebé, una herramienta simple que promueva la cercanía y la capacidad de respuesta puede tener un impacto significativo.
Aunque el estudio aún está en curso, los hallazgos iniciales son alentadores. Las madres informan que se sienten más atentas y comprometidas con su bebé cuando usan un portabebés. También suelen optar por seguir llevando al bebé después de completar el estudio, lo que sugiere que es práctico y beneficioso.
Un enfoque flexible para la crianza de los hijos
Uno de los aspectos más interesantes del porteo es su asequibilidad. A diferencia de muchas intervenciones parentales, es relativamente económica, fácil de aprender y adaptable a diferentes estilos de vida. Puede ser utilizado por madres, padres y otros cuidadores en una variedad de entornos.
Si está interesado en saber cómo el contacto piel con piel y el porteo pueden apoyar el desarrollo de su bebé y fortalecer su vínculo, existen excelentes recursos para obtener más información.
La Asociación de la Industria de Portabebés es una organización comercial dedicada a los profesionales de los portabebés. Proporciona algunos recursos para la investigación, educación y apoyo sobre el porteo. También existen redes locales que ofrecen recursos y talleres virtuales, así como bibliotecas de préstamo.
Una organización sin fines de lucro con sede en Quebec, Initiative nationale pour le peau a peau et le portage des enfants (Iniciativa Nacional para el porteo y el contacto piel con piel) tiene la misión de promover el porteo seguro y el contacto piel con piel haciendo que estas prácticas sean accesibles para todas las familias. También ofrece recursos en francés.
Repensar la intimidad
La proximidad es importante. Si bien la vida moderna ofrece muchas herramientas diseñadas para facilitar la crianza de los hijos, vale la pena recordar que uno de los apoyos más poderosos para el desarrollo del bebé es también uno de los más simples: estar cerca.
Ya sea el contacto piel con piel en los primeros días o llevar a su bebé como parte de su rutina diaria, la conexión física ayuda a construir las bases de una relación sólida y receptiva.
Y esa base, a su vez, apoya el desarrollo emocional, social e incluso biológico de un niño de manera duradera.
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