¿Qué nos dice la guerra entre Estados Unidos y España por Cuba sobre el intervencionismo y la geopolítica actual?

ANASTACIO ALEGRIA
12 Lectura mínima

En un momento en el que la geopolítica internacional vuelve a estar sujeta a los caprichos de las políticas intervencionistas estadounidenses y a las consecuencias de los conflictos bélicos, cabe recordar lo que le ocurrió a España hace 128 años. Guardando algunas diferencias propias de distintos contextos históricos, lo ocurrido presenta muchas similitudes con los procesos actuales.

El 25 de abril de 1898 Estados Unidos declaró la guerra a España. Un acto que puso fin al prolongado proceso de crisis del sistema colonial español e inició un nuevo estatus geopolítico de alcance global.

Los orígenes inmediatos del conflicto hay que situarlos en el levantamiento de 1895, que inició lo que se conoce como la Guerra de Independencia de Cuba. El levantamiento contra el dominio español mostró la incapacidad de la metrópoli para reprimir la disidencia, mientras se tomaban medidas extremadamente duras contra la población. Este es el caso de la política de reconcentración del general Valerian Weiler, precedente de los campos de concentración, que costaron la vida a más de 100.000 cubanos entre hambre y enfermedades.

impresión amarilla

Estas medidas provocaron una creciente presión internacional, especialmente en Estados Unidos, donde los intereses económicos y la opinión pública influenciados por la prensa sensacionalista o “amarilla” (periodismo amarillo) favorecieron la intervención bélica. La excusa se basó en el deber humanitario y la solidaridad con la sangre cubana derramada, “que hirió el sentido moral del pueblo de Estados Unidos e insultó a la civilización cristiana”. Y todo ello, olvidando la inestimable e imprescindible ayuda de España, un siglo antes, en el proceso de independencia de las Trece Colonias del Reino Unido.

La explosión del acorazado USS Maine en el puerto de La Habana el 15 de febrero de 1898, insuficientemente explicada y considerada por algunos investigadores incluso como una operación de falsa bandera, fue la justificación definitiva para la entrada de Estados Unidos en la guerra. Se trata, por tanto, de un calculado proceso de escalada de tensiones que combinó factores políticos, económicos y mediáticos en el contexto del cambio de poder colonial en la zona del Caribe y el Pacífico. Todo ello en aras de la Doctrina Monroe, con el claro objetivo final de anexar o adquirir las islas.

Y Lire también: La doctrina Monroe: más de dos siglos de “Estados Unidos para los estadounidenses”

Probablemente, si el gobierno español hubiera cumplido con las obligaciones asumidas con la firma de la Paz del Zanjón (1878) y hubiera proporcionado a sus posesiones de ultramar un cierto grado de autonomía, como estaba empezando a hacer Gran Bretaña, el movimiento de emancipación podría haberse desactivado y se habría evitado el conflicto armado con Estados Unidos.

Una construcción deliberada de la declaración de guerra.

Después de semanas de crecientes tensiones, el primer presidente de Estados Unidos, William McKinley, envió un mensaje al Congreso el 11 de abril de 1898 solicitando autorización para intervenir en Cuba. Al principio evitó una declaración explícita de guerra, optando por la acción humanitaria y la protección de los intereses estadounidenses. Sin embargo, el Congreso, bajo la influencia de la opinión pública y de actores políticos expansionistas, como el entonces subsecretario de Marina y futuro presidente Theodore Roosevelt, fue un paso más allá. El 19 de abril se aprobó una resolución conjunta por ambas cámaras reconociendo la independencia de Cuba y exigiendo la retirada inmediata de las fuerzas españolas de la isla.

Este documento incluía la famosa Enmienda Teller, que el Senado había aprobado el día anterior. Al hacerlo, Estados Unidos se comprometió formalmente a no anexar a Cuba después del conflicto, en un intento de legitimar la intervención como una acción altruista más que imperialista. Se justificó una presencia armada para pacificar la isla. El texto expresa “la determinación de que cuando se cumplan estos objetivos, el gobierno de la isla quedará en manos de su pueblo”. La resolución fue en la práctica un ultimátum.

España, bajo la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, que había encarnado la continuidad institucional durante la minoría de Alfonso XIII, respondió rompiendo relaciones diplomáticas el 21 de abril, lo que precipitó los acontecimientos.

El mismo día, la Armada estadounidense inició el bloqueo de Cuba. Un acto de guerra de facto que precedió a la declaración formal del 25 de abril. Jurídicamente, esta orden es relevante, ya que el conflicto comenzó materialmente antes de que fuera reconocido oficialmente, lo que obligó al Congreso a promulgar la Cláusula Retroactiva. El decreto establecía que existía el estado de guerra cinco días antes.

Esta retroactividad fue una decisión con implicaciones jurídicas, que dio cobertura jurídica a operaciones militares ya iniciadas, a la captura de buques y a la aplicación del derecho de la guerra. Una medida que refleja la importancia de dar cobertura jurídica a actuaciones que ya estaban en marcha en la práctica.

Desastres de guerra

Desde una perspectiva estratégica, la declaración formalizó una guerra corta, diplomáticamente calculada y cuidadosamente preparada. Estados Unidos había acelerado su programa de modernización naval en décadas anteriores, lo que le permitió entrar al conflicto con una clara superioridad material. Por el contrario, España, bajo el gobierno presidido por Prakedes Mateo Sagasta, se vio empujada a una guerra para la que no estaba totalmente preparada. De esta forma culminó un estado de guerra casi permanente a lo largo del siglo XIX. España tenía capacidades militares navales especialmente obsoletas y estaba experimentando una gran presión basada en el honor nacional, lo que explica la dificultad política de aceptar un ultimátum sin luchar.

Las derrotas de la almirante Patricia Montoho y Pascual Cervera contra el comodoro George Dewey y el almirante William T. Sampson en las batallas de Cavite (1 de mayo de 1898) y Santiago de Cuba (3 de julio de 1898) sellaron el destino del conflicto en apenas ocho meses.

Ramon y Kajal, el visionario

Algunos de los análisis más agudos y certeros de este conflicto bélico se deben al premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, quien estuvo destinado durante 14 meses en Cuba, entre 1874 y 1875, como capitán médico durante la primera guerra de independencia, conocida como la Guerra de los Diez Años.

El 26 de octubre de 1898 escribió en el diario madrileño El Liberal:

“Cuando llegaron los tiempos difíciles de la guerra, nuestros quijotes políticos parecían tomar la energía bélica del pasado como su valor presente, sin tener en cuenta que el mundo que nos rodea había cambiado, que los débiles de ayer se habían vuelto todopoderosos… Caímos ante los Estados Unidos porque somos ignorantes y débiles. Éramos tan ignorantes que incluso negábamos su ciencia y su fuerza.”

En su obra autobiográfica Memorias de mi vida (1901), Kajal reflexiona sobre los errores de la política exterior:

“Era tan peligroso y agotador demostrar ante los ojos del pueblo… que una nación de 90 millones de habitantes, con enormes riquezas, recursos industriales y preparativos de guerra inagotables, tenía que aplastar irreparablemente a un país muy pobre, de 17 millones de almas, y también anémico por cuatro guerras civiles devastadoras”.

Y en su obra “El mundo visto ochenta años”, publicada en 1934, poco antes de su muerte, habla de cómo “en la guerra con Estados Unidos no fueron los soldados ni los hombres (que dieron todo lo que se les pedía) los que fracasaron, sino el gobierno independiente, ajeno a los deseos profundos e incontrolados de las colonias secretas, así como de las ignorantes colonias militares, al menos ignorantes del poder de Yankeeland”.

El nacimiento de una nueva potencia mundial

El 12 de agosto de 1898, el gobierno español firmó un armisticio con Estados Unidos, tras una corta guerra en la que sólo perdieron 300 hombres luchando contra unos 1.000 españoles.

La firma del Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898, formalizó el fin de las hostilidades y marcó la transferencia de Cuba (tutela), Puerto Rico, Filipinas y Guam (la mayor de las Islas Marianas) a los Estados Unidos y el colapso definitivo del Imperio español. Esto provocó una absoluta crisis moral, política y social en la península, conocida popularmente como el “Desastre del 98”. y el proceso de reacción popular y política forjado en el movimiento de regeneración liderado por Joaquín Costa.

Desde una perspectiva militar, la derrota puso de relieve la necesidad de modernizar las Fuerzas Armadas y revisar la doctrina estratégica española.

Sin embargo, para Estados Unidos la guerra representó su consolidación como potencia emergente con proyección global, marcando el inicio de una política exterior más activa e intervencionista. Ocho años después, en 1906, cuando Cajal recibió el Premio Nobel de Medicina, también le concedieron el Premio Nobel de la Paz al entonces presidente Theodore Roosevelt.

Al conocer este hecho, Cajal comentó:

“¿No es el colmo de la ironía y del buen humor convertir en adalid del pacifismo al temperamento imperialista más apremiante y belicoso que ha producido la raza yanqui?”

En definitiva, la declaración de guerra del 25 de abril de 1898 representa un caso paradigmático de considerable interés desde el punto de vista jurídico-político y estratégico. Muestra cómo las democracias modernas formalizan la transición de la tensión a la guerra, integrando la legitimidad interna, la narrativa pública, los cálculos diplomáticos y la acción militar efectiva.

Su desarrollo y resolución llevaron a una reconfiguración del equilibrio de poder a finales del siglo XIX, que inauguró una nueva etapa en la historia militar y política internacional.


Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo