‘Blockchain’: una tecnología que podría garantizar la seguridad de nuestros registros médicos

ANASTACIO ALEGRIA
8 Lectura mínima

La digitalización ya está impregnando todos los aspectos de la vida cotidiana, incluida nuestra salud. Y en el ámbito de la asistencia sanitaria, los registros médicos son herramientas especialmente sensibles: ¿se puede garantizar la seguridad de nuestros datos médicos contra errores y fraudes? A continuación explicaremos cómo conseguir una asistencia sanitaria más eficiente y transparente gracias a una tecnología llamada blockchain.

Historial médico: datos de salud seguros y controlados

La historia clínica es un elemento central de los datos de salud del paciente. Registra cronológicamente diagnósticos, tratamientos e intervenciones médicas y proporciona información sobre la historia y la evolución clínica.

Durante años, esta forma de registro tuvo serios inconvenientes, ya que la información debía actualizarse manualmente. A menudo era ilegible, incompleto o contradictorio y no siempre estaba disponible en tiempo real.

Para solucionarlo, en 2006 el Sistema Nacional de Salud español creó una historia clínica digital. Este sistema permite compartir información médica relevante entre comunidades autónomas, garantiza la calidad de la atención, evita duplicidades, facilita el acceso profesional a los ciudadanos y protege la privacidad mediante el acceso autorizado al Ministerio de Sanidad.

La historia médica tiene importantes implicaciones legales. Afecta a derechos básicos como la privacidad y la protección de datos personales. Su regulación se apoya en la Ley 41/2002 y la normativa en materia de protección de datos, especialmente el Reglamento (UE) 2016/679 y la Ley Orgánica 3/2018. Los datos de salud son categorías especiales y su tratamiento es limitado, aunque se permite con fines sanitarios con secreto profesional.

La confidencialidad fortalece la confianza entre médico y paciente, y los registros médicos contienen información muy sensible que requiere una mayor protección. Aquí es donde la tecnología blockchain puede entrar en juego.

¿Cómo funciona la tecnología blockchain?

Blockchain puede entenderse como una especie de libro de contabilidad compartido por muchas personas y organizaciones. En lugar de almacenarse en una ubicación, ese registro se copia y actualiza en varias computadoras conectadas entre sí. Registra transacciones agrupadas en “bloques”, cada uno de los cuales tiene una marca de tiempo que indica cuándo fue creado.

Este sistema funciona sin necesidad de un intermediario central porque todos los participantes comparten la misma información y pueden verificarla. Para garantizar la seguridad, se basa en técnicas criptográficas (métodos matemáticos que protegen la información) y en el acuerdo entre los diferentes participantes de la red. De esta forma, una vez registrados los datos, no se pueden cambiar sin que otros lo descubran y todo el mundo puede consultarlos.

Cada una de las computadoras conectadas –llamadas nodos– guarda una copia completa del registro. Esto permite realizar un seguimiento de todos los cambios (trazabilidad), evita la pérdida de información en caso de fallo del sistema y facilita la detección de posibles manipulaciones. Además, al estar distribuido, el sistema mantiene la coherencia de los datos entre todos los participantes.

La red funciona directamente entre los propios participantes, sin un servidor central. Cada nueva transacción se transforma en un código único (similar a una “huella digital”) y es validada por el contrato de la red antes de agregarse al registro. Este proceso, conocido como “minería”, consiste en verificar y validar información antes de su inclusión definitiva. Como resultado, una vez que se agregan datos, es extremadamente difícil modificarlos más adelante.

Red descentralizada

Aplicada a los registros médicos, la tecnología blockchain permite almacenar y compartir de forma segura la información sanitaria entre diferentes centros o profesionales, sin depender de un único sistema central. Es como un registro común al que pueden acceder todos los usuarios autorizados y donde se registra cada cambio, lo que dificulta la manipulación y permite rastrear fácilmente quién consultó o modificó los datos.

Además, este sistema puede reducir la necesidad de intermediarios y mejorar la trazabilidad, es decir, la capacidad de saber en cualquier momento qué pasó con la información. También permite al paciente tener más control sobre quién accede a su historial médico a través de los llamados “contratos inteligentes”, es decir, reglas automáticas que se ejecutan solas cuando se cumplen ciertas condiciones, como otorgar acceso a un médico específico.

El modelo pionero de Estonia

Estonia puede considerarse un país “nativo digital” y es líder mundial en el uso de blockchain. Después de una serie de ciberataques en 2007, el país desarrolló la cadena de bloques KSI para proteger sus registros y evitar la manipulación interna. Esta tecnología está integrada en su infraestructura pública y, en particular, en el sistema electrónico de salud.

KSI Blockchain garantiza la integridad de los datos, evita la sobrescritura de información y permite demostrar su autenticidad, manteniendo total privacidad. Desde 2020 está acreditado como servicio de confianza según el reglamento UE eIDAS.

Las autoridades estonias han creado registros médicos electrónicos con perfiles completos de cada paciente que reducen la burocracia y facilitan el acceso a información crítica en emergencias. Los proveedores de atención médica están conectados a través del sistema nacional de información sanitaria, donde los datos se almacenan de forma segura.

Con este sistema, la propiedad de la información permanece en el paciente, quien cuenta con un historial de salud digital protegido por una cédula de identificación electrónica. Sólo los profesionales autorizados pueden acceder a esta información, y al mismo tiempo los ciudadanos pueden revisar sus registros, restringir el acceso y saber quién ha visto sus datos. KSI Blockchain protege tanto los registros como el acceso al sistema.

El acceso antes mencionado se realiza a través de un portal electrónico seguro, donde se obtienen datos de diferentes proveedores y se presentan en un solo formato. Así, médicos y pacientes pueden acceder a pruebas, recetas e historial en tiempo real. En España y otros países donde no se utiliza blockchain, la tecnología está centralizada, lo que la hace más vulnerable

Otros ejemplos confirman este modelo. En Corea del Sur, la startup Sandsquare ha desarrollado un sistema eCRF que utiliza blockchain y contratos inteligentes para gestionar datos clínicos con la autorización del paciente. También se destaca Block MD, una plataforma implementada en proyectos piloto y sistemas de gestión de datos de salud en diferentes partes del mundo que permite el intercambio de información de salud de forma segura, colaborativa e inmutable.

En resumen, la tecnología blockchain ofrece un marco sólido para la gestión de registros médicos en el sistema sanitario. No reemplaza los sistemas existentes, sino que los complementa con seguridad, trazabilidad y transparencia. Le permite almacenar y compartir datos de salud de forma distribuida e inmutable, reduciendo los riesgos técnicos y organizativos.

Además, el paciente gana control sobre su información. Incluso eliminar al intermediario aumenta la confianza entre profesionales e instituciones. Todo ello favorece unos servicios sanitarios más eficientes, interoperables y seguros.


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