Nuevas olas en la Costa Azul: el cine español llega a Cannes

ANASTACIO ALEGRIA
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El 9 de abril, día en que el Festival Internacional de Cine de Cannes anunció la programación de su 79ª edición, los grandes medios de comunicación en España dieron la misma noticia: en 2026, la competición francesa tendrá una presencia nacional tan inusual como es. La información era objetivamente correcta. La sección oficial a competición contó, por primera vez en su historia, con tres películas diferentes de España: Amarga Navidad, Pedro Almodóvar, El ser amado, Rodrigo Sorogoyen y La pelota negra, Javier Ambrosio y Javier Calvo.

Anuncios posteriores confirmaron que no se trataba de un espejismo; Muchas otras producciones o coproducciones nacionales se presentaron en varias secciones paralelas del festival. Las dos semanas de crítica (con Viva de Aine Clotet), de estreno en Cannes (El fin de María Martínez Bayona y Aquí de Tiago Guedes), de Una cierta mirada (El deshielo de Manuele Martelli y La más dulce de Laila Marrakchi) o de las proyecciones especiales del festival de Di o Ray Luc (Chee Luna Boca y Revolution de Pegaha Ahangarani) mostraron películas dirigidas o coproducidas por españoles.

Barbara Lenny y Victoria Later en un clip de Bitter Christmas que también anuncia su participación en Cannes. Movistar+

El propio Thierry Fremaux, delegado general del festival, afirmó en la rueda de prensa posterior al anuncio que estaba claro que había un verdadero movimiento en el cine español actual. Pero, ¿qué pasó para que España aterrizara de forma tan decisiva en el festival de cine más importante del mundo en 2026?

Caminos que conducen al 2026

La edición de Cannes 2025 ya ha confirmado parcialmente el éxito de un cine como el español con la selección de dos películas diferentes como Sirat de Oliver Lake y Romería de Carla Simon en su sección oficial. Sin embargo, incluso entonces la noticia fue recibida con asombro. Hasta entonces, en este siglo, sólo cuatro cineastas españoles (Marc Recha, Isabelle Cochet, Albert Serra y Pedro Almodóvar) formaban parte de la parte oficial del festival.

¿A qué se debe este repentino éxito? Más allá de la previsible calidad que puedan tener las películas seleccionadas, las razones de este fenómeno corresponden a una suma de factores que no se pueden resumir en una única fórmula.

La primera razón es la más obvia: cada una de las películas seleccionadas siguió su propio camino, diferente al resto. En el caso de Cannes 2026, y ciñéndonos a las películas de la sección oficial, si hablamos de Almodóvar, por ejemplo, sería extraño que no lo encontráramos en competición. Desde Todo sobre mi madre en 1999, seis de sus películas se han estrenado internacionalmente en el festival y él es el sospechoso habitual en La Croisette.

Si analizamos los antecedentes de Sorogoyen, su anterior película As Bestas formó parte del estreno de Cannes con gran acogida. Y, entre muchos otros premios, ese año también recibió un César de la Academia Francesa a la mejor película extranjera.

Javier Ambrosi y Javier Calvo, por su parte, debutan este año en competición con su segunda película. Pero lo hacen recién llegados del estreno de una serie como Mesías, que fue programada originalmente por otro festival de primer nivel como San Sebastián y emitida en el canal Arte de Francia con considerable éxito.

Adquisición de factores

En resumen, estos tres tomaron caminos separados. Es cierto que todos tienen cosas en común que pueden ayudar a explicar su elección: estrellas como Javier Bardem, Penélope Cruz, Glenn Close o el propio Almodóvar garantizan buenas alfombras rojas; Coproductores franceses como Le Pacte o Pathe que aseguran una buena primera entrada al festival; Movistar+, que recientemente ha apostado por una ambiciosa estrategia de producción de cine original y está detrás de tres películas en mayor o menor medida; agentes de ventas franceses muy importantes como Goodfellas en el caso de Sorogoien y Javis…

Una joven y un hombre caminan entre las dunas.

Victoria Later y Javier Bardem en un clip de la película “La Amada”. Movistar+

Pero en realidad, es posible que parte del éxito de esta selección no venga ni siquiera de sus características específicas, sino de la sensación de ondas que genera el último cine español.

Las políticas públicas como factor

Hace apenas diez años, las políticas públicas españolas cambiaron la forma de apoyar el cine español. La ayuda a la amortización, que hasta entonces se concedía a las películas en función del éxito de taquilla, se modificó para que se concediera “sobre el proyecto”, es decir, antes o durante la producción de la película. El Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA) también dividió sus ayudas en dos: ayudas generales (centradas en fortalecer la industria apoyando películas con atractivo comercial) y ayudas selectivas (más enfocadas a temas culturales, artísticos o de novedad).

La llegada de Beatriz Navas en 2018 al frente del ICAA, así como la labor de Ignacio Camos como su sucesor a partir de 2023, consiguieron incrementar las dotaciones económicas para las ayudas. Duplicaron o incluso triplicaron algunas ayudas en unos años, pero también cambiaron significativamente la forma en la que se concedían esas ayudas, y por tanto el tipo de cine que se hace en España.

Aspectos como la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad de proyectos se han convertido en factores decisivos para conseguir un buen resultado de la ayuda. También, por ejemplo, aumentó la presencia de productoras independientes en proyecciones selectivas, cambiando parcialmente la configuración industrial y social del cine español. Todo ello, sumado a que se da más peso a comisiones de expertos que evalúan algunos de los proyectos en base a criterios cualitativos -centrados en valores narrativos y estéticos-, han provocado que el cine español reciente se diversifique de forma fuerte.

Un hombre alto, de pelo largo y traje, sostiene un premio.

Oliver Lake en Cannes 2025 tras ganar el Premio del Jurado, ekaekuo, por Sirat. Getty Images/Movistar +

Ésa no es la única razón del cambio. El ICAA también impulsó convocatorias de concursos internacionales para tener un mayor acceso al visionado de cine español. Paralelamente, ICEKS intensificó la promoción e internacionalización de las compañías cinematográficas españolas con propuestas como “Audiovisual de España”. Por supuesto, también hay importantes políticas públicas regionales que contribuyeron significativamente al aumento de votos y actitudes.

También podríamos mencionar la proliferación de escuelas de cine que abrieron su enseñanza a otras perspectivas y representaron una diversificación de perspectivas y enfoques. Esto se sumó a los múltiples programas de residencia y tutoría que formaron una nueva generación con aspiraciones de autor, tanto en escritura y dirección, como en producción.

Tampoco podemos pasar por alto la evidente profesionalización que ha experimentado el sector audiovisual en España con la incorporación de nuevos agentes como plataformas, incentivos y puestos de trabajo resultantes. O el peso que determinadas industrias culturales internacionales han ganado en el propio país y que se han traducido en una mayor visibilidad del cine español fuera de sus fronteras.

Escenarios cruzados

Los motivos de esta nueva percepción del cine español son múltiples y variados. Aún queda mucho por hacer, pero la transformación del sistema y sus mecanismos de producción, sumado a la industria que vio la necesidad de vender fuera de nuestras fronteras, así como la llegada de una nueva generación dispuesta a lanzar propuestas fuera del molde, explican en parte este éxito.

En este caso hablamos de tres títulos con vocación industrial y un gran presupuesto, con unos directores ya consagrados que no son un fiel reflejo de este nuevo cine independiente. Sin embargo, también son tres películas que recibieron ayudas estatales, que cuentan con equipos formados en ese contexto y que, en definitiva, forman parte de ese todo heterogéneo, desigual, múltiple, inconexo y apasionante que es el (nuevo) cine español.

En este sentido, Cannes 2026 es ya, sin duda, un triunfo para los equipos de Almodóvar, Sorogoyen y Ambrosi & Calvo, pero también para todos los demás. El hecho de que contemos con nuevos investigadores nos permite profundizar en geografías inexploradas, lo que hace que, independientemente de los resultados de los premios Cannes 2026, ahora podamos decir que el mapa del futuro del cine español se está rediseñando.

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