Una guía práctica de ahorro e inversión para jóvenes profesionales.

ANASTACIO ALEGRIA
6 Lectura mínima

Tradicionalmente, las familias han optado por los depósitos a plazo y la compra de vivienda como principales métodos de ahorro. Sin embargo, la combinación de bajas tasas de interés y altos precios de la vivienda hoy en día dificulta la creación de riqueza, especialmente para los profesionales jóvenes, que tienen que repensar sus planes financieros. Este artículo proporciona una guía práctica para comprender conceptos clave de inversión y comportamiento financiero, establecer estrategias de ahorro sostenibles y elegir alternativas asequibles para invertir con pequeñas cantidades.

Ahorros versus inversiones y el ciclo de vida

Para un joven profesional, la primera decisión no es qué propiedad comprar, sino qué y cuándo necesitará el dinero ahorrado. El ahorro busca estabilidad y disponibilidad de dinero, mientras que la inversión apunta a lograr crecimiento, lo que implica asumir riesgos e inestabilidad permanente. Definir el horizonte temporal (corto, medio o largo plazo) y la tolerancia al riesgo reducen las decisiones impulsivas y los errores típicos del novato.

La teoría del ciclo de vida, propuesta en 1963 por los economistas italianos Albert Ando y Franco Modigliani, sostiene que las personas tienden a distribuir el consumo y los ahorros a lo largo de sus vidas: se ahorra más cuando aumentan los ingresos del trabajo y se gasta en etapas posteriores.

El pensamiento práctico que pueden aplicar los jóvenes es que, mientras se cubra la liquidez a corto plazo, el horizonte a largo plazo permite una toma de riesgos más diversificada. Así, podrán beneficiarse del crecimiento acumulado de las inversiones realizadas, teniendo en cuenta el concepto de interés compuesto.

Un error común es pensar que invertir equivale a encontrar una oportunidad que nadie más ve. La evidencia académica sobre la eficiencia del mercado sugiere que, incluso para los profesionales, es difícil vencer al mercado de manera consistente. Por tanto, la estrategia de un inversor joven debe centrarse principalmente en los costes.

Estrategias de ahorro: primero estabilidad, luego rentabilidad

Los ahorros de las familias y de los jóvenes muestran signos de fragilidad financiera: una parte importante de los hogares no puede cubrir un shock o una crisis de liquidez moderada a corto plazo. Para los jóvenes, esto se convierte en una regla operativa: antes de invertir agresivamente, es aconsejable crear un colchón de liquidez que reduzca la probabilidad de endeudamiento de alto costo o ventas forzadas de activos durante una desaceleración del mercado.

La decisión de ahorrar está definida por objetivos fijados y está sujeta a la fuerza de voluntad de los jóvenes. Las prácticas de ahorro muchas veces fracasan debido a sesgos comportamentales (presente versus futuro, procrastinación, exceso de confianza…). Los enfoques conductuales proponen mecanismos de compromiso que aumentan las tasas de ahorro sin requerir una motivación continua. Por ejemplo, aumentar tus ahorros cuando aumente tu salario o recibas ingresos adicionales, o automatizar las aportaciones mensuales.

Y la lira también: ahorrar e invertir ‘con la cabeza’ en cada momento de la vida

Además de la automatización, existen otras herramientas para ayudar a alcanzar objetivos de ahorro autoimpuestos: tener cuentas diferenciadas, establecer sanciones personales, hacer públicos los objetivos de ahorro, etc. La idea para los jóvenes es diseñar un sistema que reduzca la tentación de no ahorrar todos los meses en lugar de diseñar un sistema perfecto.

Invierta sin conjeturas

Muchos jóvenes suelen optar por gestionar personalmente sus inversiones para intentar identificar las alternativas más rentables, a pesar de la limitada capacidad financiera para aceptar errores. Además, la gestión activa tiene un precio: los inversores se enfrentan a elevados costes y comisiones de transacción cuando intentan superar al mercado. Por este motivo, la gestión pasiva, utilizando productos de inversión indexados de bajo coste que replican el comportamiento de un índice bursátil específico, es una alternativa adecuada para quienes se inician en la inversión.

En cualquier caso, conviene invertir de forma disciplinada y diversificada, más como una carrera de fondo que un sprint, evitando la rotación constante de los valores de su cartera.

Déjame concluir

En definitiva, iniciar inversiones con capital limitado es factible si se prioriza la liquidez, la disciplina, la diversificación y la gestión eficaz de costes. Para los jóvenes, la atención debe centrarse en construir un sistema sólido que les permita:

Entiende conceptos clave como horizonte temporal, gestión de riesgos y establecimiento de expectativas.

Garantizar la estabilidad financiera a través del ahorro permanente y el establecimiento de un fondo para situaciones de emergencia.

Invertir sistemáticamente en alternativas diversas y de bajo costo, evitando cambios impulsivos en el portafolio.

Con recursos iniciales reducidos, los principales factores de diferenciación son el uso del tiempo, la optimización de costes y una adecuada gestión del comportamiento financiero.


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