Negociar, coaccionar y resistir: así es como operan las élites políticas y digitales estadounidenses.

ANASTACIO ALEGRIA
9 Lectura mínima

El poder político no se posee, sino que se ejerce. Pero utilizarlo implica negociar y gestionar la resistencia que provoca. Desde este ángulo se comprende mejor cómo ejercen o han ejercido el poder los actuales líderes de Estados Unidos: Donald Trump, Elon Musk, James D. Vance y Marco Rubio. Todos ellos, por sus posiciones y relaciones, tienen un potencial transformador sin precedentes.

Foucault y las relaciones de dominancia

Michel Foucault (1926-1984), el pensador político más citado de la historia según Google Scholar, nació, vivió y murió en el siglo XX. Sin embargo, en muchos sentidos, las élites políticas y los ciudadanos nacionales no han trascendido el contexto del último siglo. Sin embargo, los líderes de los estados digitales (Bezos, Musk, Zuckerberg, etc.) hacen alarde de su poder omnipresente.

Foucault nos legó un concepto innovador del poder político. Para él el poder no se posee, se ejerce. No es lo mismo tener una posición de poder que ejercerla.

El poder no es tangible, sino que se desarrolla a través de una red relacional. Quienes luchan por el poder participan en relaciones de dominación. Estas relaciones se representan a través de tres elementos: negociación, fuerza y ​​resistencia en un ámbito determinado. Comprender cómo funcionan estos elementos requiere imaginar el poder como un dispositivo relacional y simbólico.

El poder en el pensamiento político

Uno de los principales objetivos de la historia de las ideas es definir y comprender el fenómeno del poder político. La tradición de pensamiento occidental ha debatido cuestiones centrales al respecto: ¿qué es? (Sócrates, Platón), ¿quién debería ser el dueño? (Platón, Aristóteles y Cicerón), ¿con qué finalidad debemos utilizarlo? (Agustín de Hipona, Tomás de Aquino), ¿cómo practicarlo? (Maquiavelo), ¿con qué limitaciones debemos practicarlo? (Locke, Montesquieu), ¿en qué se basa su legitimidad? (Weber).

Foucault, lector de Max Weber, encontró que la aplicación del poder contemporáneo cambia de formas visibles y discontinuas (castigo físico) a formas sutiles y continuas (vigilancia y vida moduladas por tecnologías de poder). Su obra Disciplina y Castigo expone este cambio. En la actualidad, los algoritmos monitorean, normalizan y disciplinan al ser humano que ha superado los avances informáticos. Simone Weil y Hannah Arendt anticiparon varias de las ideas de Foucault.

Donald Trump y el ejercicio del poder

La perspectiva de Foucault es útil para comprender el despliegue del poder presidencial en Estados Unidos. Es sorprendente cómo lo practica Donald Trump (nacido en 1946). El magnate inmobiliario durante su primer mandato (2017-2021) se vio impedido de tomar algunas decisiones por parte de su equipo. Ahora, Trump tiene asociados más leales al movimiento MAGA (Make America Great Again), controla las instituciones centrales y gobierna concentrando gran poder.

En su segundo mandato, Trump encarna la superpotencia de la persona con mayor margen de negociación dentro de la presidencia estadounidense. El desarrollo de estrategias de presión arancelaria puso a prueba este margen de negociación, desde una perspectiva personal.

Pero los equipos que conducen estas conversaciones revelan muchas otras intenciones presidenciales. En este caso, son las personas las que negocian los asuntos del día a día, como el vicepresidente James D. Vance, quien a sus 41 años (frente a los 79 del presidente) está asumiendo un papel más destacado de lo que suele ser el caso.

Por su parte, Marco Rubio, secretario de Estado y encargado de representar a Estados Unidos en el exterior, negocia temas clave de la política mundial.

Prueba de esta presencia negociadora es el papel que desempeñaron Vance y Rubio en la reunión con el presidente Zelensky el 28 de febrero de 2025.

Almizcle, tecnología y biopoder

Por su parte, el hombre más rico del planeta, Elon Musk, ha sido nombrado Asesor Principal del Presidente de Estados Unidos y Administrador del Departamento de Eficiencia Gubernamental. Pero el presidente y el asesor rompieron su alianza a finales de mayo de 2025 por diferencias sobre la Big Beautiful Act, un proyecto de ley de impuestos federales promovido por Trump y criticado por Musk, y otras cuestiones.

Sin embargo, los líderes tecnológicos todavía influyen en el presidente. Sabe que los primeros tienen un poder permanente sobre la vida de muchos sujetos (biopoder). Biopover promueve vivir en armonía con el poder.

El liderazgo de Trump y su influencia en Europa

El liderazgo político requiere de la capacidad de negociación de quienes lo ejercen. Para los presidentes estadounidenses del siglo pasado, el liderazgo casi siempre significó negociar con los fuertes y vencer a los débiles por la fuerza. Pero el poder es relacional y los débiles pueden ser fortalecidos.

La administración Trump, según la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2025, está reemplazando el lenguaje democrático liberal por un lenguaje soberano basado en la identidad. Esto implica una “ruptura doctrinal con la tradición del orden liberal” y un retorno a la política de poder duro. En el NSS, la Unión Europea es considerada un actor débil y los partidos nacionalistas conservadores que cuestionan la integración europea reciben apoyo.

Negociar, forzar y resistir

Trump conoce la negociación y el uso de la fuerza. Pero saber cómo dirigir una gran empresa no califica para dirigir un país tan complejo como Estados Unidos. Los poderosos agentes de las esferas económica, política y tecnológica estadounidense son aliados, pero eso podría cambiar. E ignorar a los actores en declive tiene consecuencias inesperadas. El cambio del NSS sacude las debilitadas instituciones democráticas liberales de Estados Unidos.

La oligarquía tecnológica tiene poder efectivo para definir marcos y narrativas políticas. Y Trump sabe cómo utilizarlos a su favor. Musk, que lidera un imperio digital (Tesla, Social Network X, SpaceX, Neuralink, entre otras empresas), ha tenido poder político y se ha convertido en una pieza clave del equipo de Trump. El apoyo TECH se acredita al gobierno de EE. UU. Otros líderes tecnológicos han dicho lo mismo a su manera (Bezos, Gates, Pichai, Zuckerberg, etc.). El progreso de China en inteligencia artificial (IA) justifica el valor de dicho apoyo.

El equipo presidencial de Estados Unidos advertirá que todo poder crea resistencia, como destacó Foucault. El poder ejercido por los fuertes provoca una reacción de los débiles. Prueba de ello son las recientes protestas contra el Gobierno estadounidense, así como la elección de un joven treintañero de origen inmigrante como alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Las escenas de poder protagonizadas por Trump y su equipo crean diversas resistencias en el mundo (China, la Unión Europea, Ucrania, etc.). Muchas críticas al poder de Trump se encuentran en Estados Unidos: la sociedad civil estadounidense se resiste al poder constituido del presidente. Un hecho que fue confirmado por las reacciones políticas y civiles que desencadenaron las violentas intervenciones de ICE (Immigration and Cars Enforcement) en Minneapolis.

En su segundo mandato, Trump muestra el espectáculo diario de su poder. Pero la demostración del poder trumpista también revela las debilidades de los fuertes.


Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo