Millones de personas tienen la bacteria que causa la tuberculosis y no lo saben

ANASTACIO ALEGRIA
7 Lectura mínima

Cada 24 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis. Y, sin embargo, es una fecha que pasa casi desapercibida, quizás porque muchos la ven como una enfermedad del pasado. Algo lejano, conectado a otra época, a novelas o a contextos muy concretos.

Pero la realidad es mucho menos agradable: la tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de muerte por infección en el mundo. Y, sorprendentemente, coexiste silenciosamente con muchos de nosotros.

Una bacteria que vive en millones de personas.

Se estima que una de cada cuatro personas en el planeta tiene en su cuerpo la bacteria que causa la tuberculosis. Sí, uno de cada cuatro. En la mayoría de los casos, este microorganismo (Mycobacterium tuberculosis) permanece “latente”. No causa síntomas, no se detecta fácilmente y no causa enfermedad. Esto es lo que se conoce como infección latente.

Pero esa aparente paz es engañosa. En determinadas circunstancias, por ejemplo, cuando el sistema inmunológico está debilitado, las bacterias pueden activarse y causar enfermedades que afectan principalmente a los pulmones, pero que también pueden afectar a otros órganos.

Esto significa que la tuberculosis no es sólo un problema de quienes enferman: es una infección generalizada, una especie de “reserva silenciosa” global que puede reactivarse en cualquier momento.

Un problema global, pero profundamente desigual

En 2021 se detectaron alrededor de 9,4 millones de nuevos casos de tuberculosis en el mundo y 1,35 millones murieron a causa de esta enfermedad. Se trata de cifras enormes, pero por sí solas no cuentan toda la historia. Lo más importante es cómo se distribuyen.

La tuberculosis no afecta a todos por igual. En muchos países de altos ingresos, la enfermedad ha disminuido constantemente en las últimas décadas. Es poco común, generalmente se diagnostica temprano y hay tratamiento disponible.

En cambio, en las regiones de África, Asia y América Latina sigue siendo una realidad cotidiana. Allí, factores como la superpoblación, la pobreza, la desnutrición o el acceso limitado a los servicios de salud favorecen la transmisión y progresión de la enfermedad.

En otras palabras, la tuberculosis no es sólo una infección: también es un reflejo de las desigualdades globales.

Progreso real… pero demasiado lento

Sería injusto decir que no ha habido avances: los ha habido, y es importante reconocerlo. Desde la década de 1990, la incidencia y la mortalidad por tuberculosis han disminuido a nivel mundial. A este progreso han contribuido la ampliación de los programas de control, el acceso a tratamientos eficaces y el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia. Sin embargo, el ritmo de mejora no es suficiente.

La Organización Mundial de la Salud se ha fijado objetivos ambiciosos en la estrategia “End TB”, con objetivos intermedios para 2020. Entre ellos, una reducción del 20% en la incidencia y del 35% en la mortalidad en comparación con 2015. Pero el mundo no ha cumplido esos objetivos. Entre 2015 y 2020, la incidencia global de tuberculosis disminuyó solo un 6,3% y la mortalidad un 11,9%. Estamos avanzando, pero mucho más lentamente de lo necesario.

Si mantenemos este ritmo, será muy difícil alcanzar los objetivos fijados para 2035.

No todo el mundo avanza al mismo ritmo

Además, el progreso ha sido desigual. Algunos países han logrado avances significativos a través de estrategias innovadoras, como la búsqueda activa de casos, el uso de tecnologías de diagnóstico más rápidas o programas de apoyo social para garantizar que los pacientes completen el tratamiento. Pero estos ejemplos siguen siendo la excepción, no la regla.

También hay diferencias entre poblaciones. Por ejemplo, los datos muestran que el progreso fue más rápido en los niños pero más lento en los adultos mayores, que tienen un mayor riesgo de morir de tuberculosis.

Esto es relevante porque la población mundial está envejeciendo rápidamente y porque, si no se adoptan estrategias de control, este grupo podría convertirse en un foco cada vez mayor de enfermedades.

Factores que continúan impulsando la enfermedad.

Parte del desafío es que la tuberculosis depende no sólo de la bacteria, sino también de factores que aumentan el riesgo de desarrollarla. Estos incluyen el tabaquismo, el consumo de alcohol y la diabetes. De hecho, estimaciones recientes sugieren que una proporción significativa de las muertes por tuberculosis podrían evitarse si se redujeran estos factores. Esto refuerza la idea de que la enfermedad no puede tratarse de forma aislada: requiere un enfoque integral que combine intervenciones médicas, sociales y de salud pública.

A este escenario se suma un problema aún más preocupante: la tuberculosis resistente a los antibióticos. El tratamiento estándar es largo y complejo y requiere un cumplimiento estricto. Cuando estos tratamientos no se completan adecuadamente o cuando los sistemas de salud no brindan acceso continuo a los medicamentos, pueden surgir cepas resistentes.

Estas formas de tuberculosis son mucho más difíciles de tratar: requieren tratamientos más largos y costosos y tienen más efectos adversos. Y lo más preocupante es que ya están presentes en varias regiones del mundo.

El desafío de la aplicación justa del conocimiento

Más allá de las cifras, la tuberculosis nos habla de algo más profundo: nos habla de desigualdad, de sistemas de salud que no siempre llegan a quienes más lo necesitan, de condiciones de vida que facilitan la transmisión de enfermedades que podemos prevenir. Pero también nos habla de posibilidades.

La tuberculosis se puede prevenir. Se puede diagnosticar y tratar. Sabemos qué funciona y cómo reducir su impacto. El problema no es la falta de conocimiento, sino la falta de una aplicación justa de ese conocimiento.

Reducir su impacto en América Latina, especialmente en las poblaciones más vulnerables de la región, requiere una respuesta global coordinada, equitativa y ambiciosa. Enfermedades que creemos lejanas suelen ser las que más nos sorprenden cuando reaparecen.


Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo