Los primeros tres años de vida son decisivos para el desarrollo del niño. En este período se sientan las bases del lenguaje, la seguridad emocional y la forma en que los niños se relacionan con su entorno. Lo que sucede en este período afecta el aprendizaje y el bienestar a lo largo de la vida.
Por tanto, la educación de 0 a 3 años no es sólo una ayuda para la conciliación. Es una herramienta clave para reducir la desigualdad. Actuar en esta fase permite compensar las diferencias sociales antes de que se hagan visibles en la escuela.
Sin embargo, no todos los niños tienen acceso a las mismas condiciones. El precio, los horarios, la estabilidad de los centros o la calidad de los proyectos cambian mucho según el lugar. Estas diferencias ocurren incluso antes de que los niños comiencen a hablar y tienen consecuencias reales para su desarrollo.
España tiene una tasa de matriculación en la escuela secundaria en el grupo de edad de 0 a 3 años, con un 41,8% de niños matriculados en la escuela, lo que está por encima del promedio de la OCDE. Pero educación no es lo mismo que garantizar la igualdad de oportunidades. Es importante no sólo cuántos niños asisten, sino también en qué condiciones lo hacen.
La educación temprana y la educación como ascensor social
Al tercer año, se desarrollan las habilidades básicas de aprendizaje. El lenguaje, la atención o la regulación emocional dependen en gran medida del entorno en el que crecen los niños. Cuando estos entornos son estables y de buena calidad, los beneficios se mantienen en el tiempo.
Numerosos estudios internacionales coinciden en esto. Organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Organización Mundial de la Salud o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico destacan que la educación temprana tiene un impacto especialmente positivo en los niños que crecen en contextos más vulnerables. https://www.vho.int/publications/i/item/97892400020986
Y la lira también: Cómo crear escuelas inclusivas en el ciclo de 0 a 3 años
Actuar temprano es más eficaz que intervenir tarde. Corregir las desigualdades una vez que ya están consolidadas es más difícil y costoso. Por tanto, la fase 0-3 tiene un enorme potencial como ascensor social.
Pero este ascensor sólo funciona con equipos estables, profesionales bien formados y una estrecha relación con las familias.
España: responsabilidad compartida
En España, esta etapa de la infancia aún no ocupa un lugar claro en las políticas educativas. El gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos comparten competencias. Sin embargo, la responsabilidad está distribuida de manera que en la práctica nadie la asume plenamente.
La falta de un compromiso claro y permanente convierte este período de la vida en un espacio frágil. Las decisiones suelen depender del presupuesto disponible y se modifican fácilmente. Esto afecta a la estabilidad de los centros, de los equipos educativos y de las familias.
Y la lira también: la educación pública nos ayuda a vivir más tiempo
Aunque la educación ha aumentado, las condiciones son muy desiguales según el territorio. Los precios, horarios y calidad varían de comunidad a comunidad e incluso entre municipios. A menudo, cada administración pasa el problema a la siguiente sin poner lo que está en juego en primer plano.
El caso del País Vasco ilustra bien estas tensiones entre administraciones. En municipios como Vitoria-Gasteiz, Oiartzun, Andoain o Irún, entre otros, familias y profesionales han alertado del impacto que determinados cambios en la financiación y la organización pueden tener en proyectos educativos ya consolidados.
Las decisiones, centradas principalmente en criterios económicos y en el debate sobre el modelo de gestión y reparto de competencias entre el Gobierno regional y los ayuntamientos, inciden directamente en la estabilidad de los equipos, la continuidad de proyectos ya consolidados y la posibilidad de generar fuertes vínculos educativos con los niños y sus familias. Cuando ninguna administración asume plenamente esta fase como prioridad educativa, las consecuencias son las propias familias y centros.
Esta situación no es exclusiva del País Vasco. En otras comunidades autónomas se repite un patrón similar: cambios en la regulación, la financiación o las relaciones que responden más a la contención de costes que a una planificación educativa a largo plazo. Aunque los contextos territoriales son diferentes, el resultado se repite. Cuando la educación de 0 a 3 años queda atrapada en un juego de responsabilidades compartidas pero no asumidas, su potencial para reducir la desigualdad se debilita significativamente.
Europa: cuando invertir en los niños es una prioridad
En otros países europeos la educación en esa etapa se entiende de otra manera. No es un recurso complementario, sino una política educativa básica. Es parte del estado de bienestar.
En Finlandia, por ejemplo, todas las familias tienen derecho a una plaza después del permiso parental. El sistema combina educación, salud y apoyo familiar. La cuestión no es cuánto cuesta, sino qué proporciona.
Algo parecido está sucediendo en países como Suecia o Dinamarca. Los equipos son estables y los proyectos no dependen de decisiones concretas. Existe un amplio acuerdo sobre la importancia de invertir en la primera infancia.
Estos países se han dado cuenta de que invertir temprano reduce los problemas más adelante. Por ello, la educación de 0 a 3 años no se ve como un gasto, sino como una inversión social.
Reto pendiente
La etapa de 0 a 3 años es corta pero imprescindible. Una educación infantil de calidad en estos años no sólo sigue el desarrollo madurativo, sino que también ayuda a prevenir las desigualdades antes de que aparezcan en la escuela.
Aunque España ha avanzado en educación, el verdadero reto es cómo afrontar esta fase. Garantizar condiciones estables, profesionales capacitados y proyectos educativos sólidos requiere de un compromiso claro y conjunto del Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Cuando estas decisiones se toman únicamente sobre la base de criterios económicos, se pierde lo más importante: el desarrollo del niño.
Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


