¿Existe alguna manera de soñar lo que queramos cuando queramos?

ANASTACIO ALEGRIA
5 Lectura mínima

Pregunta de Alberto, 14 años. IES La Madraza, Granada.

La idea de poder soñar exactamente lo que queremos, cuando queramos, resulta muy atractiva. Imaginar que podemos “elegir” nuestros sueños como si fueran una película antes de dormir es algo en lo que mucha gente ha pensado en algún momento.

Sin embargo, siendo realistas, actualmente no existe forma de tener un control absoluto y permanente sobre los sueños. El cerebro, cuando dormimos por la noche, funciona mayoritariamente de forma automática y sigue procesos que no dependen enteramente de nuestra voluntad consciente.

Sin embargo, esto no significa que no se pueda influir de alguna manera: existen técnicas que, con la práctica, pueden aumentar significativamente la probabilidad de que dirijamos o de alguna manera moldeemos el contenido de nuestras “aventuras” bajo las sábanas.

Trucos antes o después de dormir

Para empezar, una de las herramientas más útiles es llevar un diario de sueños. Consiste en anotar todo lo que recuerdas inmediatamente después de despertar, aunque sean fragmentos o sensaciones vagas. Este hábito mejora la memoria de los sueños (o la capacidad de recordar sueños) y hace que el cerebro preste más atención a esas imágenes o historias. Con el tiempo, también ayuda a identificar patrones o elementos recurrentes (personas, lugares, situaciones extraños) que pueden servir como señales de que estás soñando.

La llamada “incubación de sueños” también puede ayudar. Consiste en centrarse intensamente en una idea, imagen o situación antes de ir a dormir. Por ejemplo, puedes imaginarte vívidamente estando en la playa, hablando con cierta persona o comiendo un cono de helado gigante. Cuanto más vívida y repetida sea esa visualización, más probable será que aparezca en un sueño. Aunque no es garantía de que vaya a suceder, claro está.

tu tomas las riendas

Uno de los fenómenos más estudiados en esta fascinante área de nuestra mente es el “sueño lúcido”, es decir, cuando alguien es consciente de que está soñando mientras el sueño está sucediendo. En algunos casos, esta conciencia nos permite intervenir en el desarrollo del sueño: cambiar escenarios, tomar decisiones voluntarias o incluso cambiar las reglas “físicas” del mundo onírico, como volar o atravesar paredes. Aunque no todas las personas experimentan sueños lúcidos de forma natural, muchas pueden aprender a tenerlos con entrenamiento.

Una técnica para lograr este objetivo es la “verificación de la realidad”. Varias veces durante el día te detienes y te preguntas si estás soñando. Puede que te parezca extraño, pero si lo repites a menudo se convierte en un hábito mental que se puede trasladar al sueño. Cuando esto sucede, es posible que te des cuenta de que lo que estás experimentando no es real, provocando un sueño lúcido. Algunos ejemplos de comprobaciones incluyen mirar el texto dos veces (normalmente cambia en los sueños), mirarse las manos o intentar pasar el dedo por un objeto.

La hora de dormir también es importante. Los sueños más intensos y narrativos (reales o elaborados) ocurren durante una etapa llamada sueño REM, que se repite varias veces durante la noche, con mayor frecuencia en el último tercio. Ésta es una de las principales diferencias entre “terrores nocturnos” y “pesadillas”. Las primeras ocurren en el sueño no REM (concretamente, en las etapas del sueño profundo), mientras que las pesadillas ocurren en la fase REM.

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Registro del sueño en el Laboratorio de Sueño y Promoción de la Salud de la Universidad de Granada. CIMCIC/UGR

Dormir bien, mantener un horario regular y evitar interrupciones repentinas te ayudan a recordar mejor tus sueños y aumentan tus posibilidades de tener experiencias más vívidas.

Cuando dormimos, el cerebro está fuera de control

En cualquier caso, hay que ser realista: es imposible garantizar que soñarás cada noche exactamente lo que quieres, como elegir una película en una plataforma, ni mantener un control total de principio a fin. Incluso las personas con mucha experiencia en sueños lúcidos no siempre lo consiguen y, a veces, los sueños pueden volverse inestables o cambiar inesperadamente.

El cerebro sigue generando contenidos de forma espontánea, y esta es precisamente una de las características fundamentales de esas experiencias oníricas que tanto nos intrigan.

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El Museo Interactivo del Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Junior.


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