Esta quema prescrita afecta a la calidad del aire y a la salud de los bomberos forestales

ANASTACIO ALEGRIA
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Solemos asociar el fuego con el verano, pero durante la mayor parte del año también trabajamos para prevenir los incendios forestales. El manejo forestal se intensifica en las estaciones frías, cuando las condiciones son más seguras para la aplicación de quemas técnicas en ambientes controlados. Entre estas herramientas destaca la quema prescrita, necesaria para reducir el exceso de combustible vegetal.

Quemas prescritas en la provincia de Albacete. Diana Rodríguez, CC BI-SA

Las quemas prescritas son fuegos planificados de baja intensidad, que se llevan a cabo fuera de la temporada de alto riesgo, en condiciones climáticas específicas (marco receptor) y gestionados por personal especializado. Su objetivo es eliminar parte del combustible acumulado y evitar la propagación de futuros incendios forestales cuando llegue el calor. Diversos estudios han demostrado que las zonas tratadas con quemas prescritas tienen menos gravedad si se produce un incendio.

Además de su función preventiva frente al fuego, la quema prescrita ofrece beneficios ambientales, como limpiar terrenos afectados por vegetación no deseada para restaurar pastizales, regenerar especies vegetales y facilitar el acceso del ganado al monte.

Causas y agravantes de los incendios forestales

El interés por la aplicación de este tipo de incendios técnicos se hizo patente el pasado mes de agosto, cuando España sufrió una de las peores oleadas de incendios de los últimos años, sumando más de 390.000 hectáreas entre distintas comunidades autónomas.

Las condiciones que contribuyeron a aquel desastre son claras: altas temperaturas, abundante vegetación seca (combustible) tras una primavera húmeda y fuertes vientos. El resultado fue la rápida propagación de los incendios por zonas rurales, espacios naturales e incluso zonas pobladas.

Los incendios forestales tienen muchas causas, desde la gestión del territorio hasta acciones humanas accidentales o inducidas. Sin embargo, el cambio climático está aumentando su frecuencia y gravedad. Las olas de calor son más extremas, los períodos de sequía son más prolongados y los ecosistemas se vuelven más vulnerables. Este conjunto de factores convierte el paisaje en una caja aplastante.

Y los kilos también: los incendios provocan emisiones de CO₂ y reducen los logros de descarbonización

Impacto en la salud

Además de los daños humanos y materiales, hay un impacto menos visible pero crucial: el deterioro de la calidad del aire debido al humo.

La prevención y extinción de incendios forestales es una actividad que implica riesgos importantes para la salud y seguridad de los equipos de respuesta. Aunque las quemas prescritas se llevan a cabo de manera planificada y controlada, ambas situaciones, las quemas prescritas y los incendios forestales, generan contaminantes atmosféricos. Evidentemente, en menor cantidad en el primero.

Uno de los mayores riesgos para los bomberos forestales es la exposición al humo que contiene gases y partículas tóxicas. Estos contaminantes pueden provocar irritación respiratoria, mareos o fatiga y provocar problemas pulmonares o cardiovasculares a largo plazo.

Si bien existen equipos de protección respiratoria que pueden filtrar tanto partículas como gases, su uso prolongado no siempre es factible. El calor, el esfuerzo físico de los bomberos y la compatibilidad con otros elementos de protección dificultan su uso durante toda la operación de extinción del incendio.

Leer más : Más allá de los incendios: los incendios forestales plantean nuevos desafíos para la salud pública

¿Qué gases contiene el humo?

La mano sostiene un dispositivo compuesto por un cilindro y un tubo de plástico unido a una caja azul.

Dispositivo para medir compuestos orgánicos volátiles. Diana Rodríguez, CC BI-SA

Para evaluar el riesgo que suponen las quemas prescritas para los bomberos, realizamos una investigación midiendo compuestos orgánicos volátiles (COV) en dos quemas prescritas, una en Albacete (16 hectáreas) y otra en Toledo (2 hectáreas). En Castilla-La Mancha estas prácticas se implementan mediante el plan infocam.

Los COV medidos en el humo pertenecen principalmente a tres grupos de compuestos:

Oxigenada, con una concentración de 2.034 µg/m³ en Albacete y 1.663 µg/m³ en Toledo. Uno de ellos es el ácido acético, que provoca irritación en los ojos y la piel y daños en las vías respiratorias.

Aromáticos, con niveles de 388 µg/m³ en Albacete y 125 µg/m³ en Toledo. Destaca el benceno, cancerígeno y sin nivel de exposición seguro.

Nitrógeno, con valores de 142 µg/m³ en Albacete y 24 µg/m³ en Toledo. En este caso se libera acetonitrilo, lo que provoca irritación de las vías respiratorias y síntomas como náuseas o mareos.

Como era de esperar, las concentraciones fueron mayores en la incineración prescrita más grande, en Albacete. En un incendio real, estas concentraciones serían significativamente mayores y peligrosas, tanto para los equipos de extinción como para la población expuesta al humo.

Y Lires también: cómo los incendios forestales afectan la salud de la población incluso en lugares remotos

Incluso un incendio controlado reduce la calidad del aire

La quema controlada es una herramienta esencial para reducir el riesgo de incendios forestales cada vez más intensos. Sin embargo, incluso un incendio controlado empeora la calidad del aire y expone a los bomberos a contaminantes que no siempre pueden evitar por completo, ya que los equipos de protección respiratoria son difíciles de utilizar en condiciones de trabajo reales.

Por tanto, además de mejorar la protección disponible, es necesario apostar por una gestión forestal que reduzca las cargas de combustible y haga que los paisajes sean más resilientes. Sólo así podremos reducir los riesgos para los ecosistemas y para las personas que trabajan para protegerlos. Esto incluye, además de las quemas prescritas, actuaciones como el raleo y desmonte de la vegetación (tratamientos selvícolas), el uso de ganado para reducir el matorral (pastoreo dirigido) y la creación de paisajes más diversos y menos continuos (paisajes en mosaico).

Este artículo fue preparado en colaboración con Marta Cuerva del Alamo, asociada del programa Investigo.


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