Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), aproximadamente 1 de cada 8 mujeres españolas desarrollará cáncer de mama en algún momento de su vida. El origen de esta enfermedad es complejo: la predisposición genética explica menos del 10% de los casos, mientras que el 90% restante se atribuye a factores de riesgo, tanto modificables como inmutables.
Más concretamente, la Sociedad Americana del Cáncer estima que el 30% de los casos se deben a condiciones controlables, como el exceso de peso corporal, la inactividad física o el consumo de alcohol. Y en esta categoría, el uso de anticonceptivos hormonales ha llamado la atención de los investigadores porque se trata de una patología fundamentalmente dependiente de las hormonas.
Por ejemplo, señala la SEOM, “el uso de terapia de reemplazo hormonal después de la menopausia aumenta el riesgo de cáncer de mama, al igual que el uso de anticonceptivos orales, aunque el aumento absoluto es pequeño”.
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Preguntas y evidencia
Actualmente existen muchas dudas sobre la relación entre la exposición a anticonceptivos hormonales y el riesgo de desarrollar esta condición. Aunque la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que forma parte de la OMS, concluyó en junio de 2005 que los anticonceptivos hormonales son cancerígenos para el cáncer de mama, de cuello uterino y de hígado, también es cierto que su efecto es protector contra el cáncer de ovario y de endometrio.
Su impacto global sigue siendo controvertido; No hay consenso entre los especialistas. Sin embargo, algunas investigaciones recientes e importantes destacan que se ha encontrado un aumento significativo en la probabilidad de desarrollar cáncer de mama.
Así, tres grandes estudios que siguieron a miles de mujeres durante un largo período -el Estudio de Salud de las Enfermeras II (NHSII), el Estudio Danés del Registro de Hormonas Sexuales y el Estudio Nacional Sueco de Mujeres Jóvenes- mostraron un riesgo significativamente mayor entre las mujeres que usaban anticonceptivos hormonales en comparación con aquellas que no lo hacían.
Descripción general completa
En este contexto, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Navarra y Harvard, en colaboración con otras universidades y hospitales, ofrece la revisión sistemática más completa realizada hasta el momento para medir la relación entre la duración del uso de anticonceptivos hormonales y el riesgo de desarrollar la mencionada patología. Publicado en la revista Maturitas, incluye 20 cohortes y 23 informes independientes, involucrando a más de 5,5 millones de mujeres y detectando 72.000 casos de cáncer de mama.
La conclusión de los científicos que participaron en este trabajo es que el uso de píldoras anticonceptivas, dispositivos intrauterinos o parches con hormonas durante cinco o más años se asocia con un aumento del 20 por ciento en las posibilidades de desarrollar cáncer de mama. Asimismo, observamos que este riesgo no sigue un patrón lineal: aumenta progresivamente en los primeros cinco años de uso, se estabiliza entre cinco y diez años y vuelve a aumentar ligeramente al cabo de una década.
La asociación fue más fuerte en mujeres más jóvenes que desarrollaron tumores de mama prematuramente, antes de la menopausia. Para ellos, este mayor riesgo fue un 41% mayor en comparación con los no usuarios. El estudio confirma también que este aumento, aunque moderado a nivel individual, puede tener un impacto muy relevante en la población, ya que más de 150 millones de mujeres utilizan estos métodos.
Hallazgos consistentes
Los hallazgos son consistentes con los resultados de varios artículos importantes publicados en las últimas dos décadas. Además, la evidencia se apoya en mecanismos biológicos sobre el tejido mamario, como el efecto proliferativo de los estrógenos y progestágenos, que son precisamente las hormonas sexuales femeninas de los anticonceptivos. Estas hormonas se utilizan, en forma sintética y en dosis más altas que las naturales, para bloquear la función natural de los ovarios. Esto asegura que no haya ovulación, además de producir otros efectos.
En resumen, esta investigación respalda un vínculo entre el uso prolongado de anticonceptivos hormonales y una mayor probabilidad de cáncer de mama. Además, los resultados enfatizan la importancia del asesoramiento individualizado, que tenga en cuenta la historia reproductiva y el perfil de riesgo (mujeres con anamnesis o factores genéticos predisponentes), para evaluar con información precisa los posibles beneficios frente a los riesgos.
Además, se necesitan estudios adicionales para evaluar los efectos de formulaciones hormonales más nuevas, vías de administración alternativas y subtipos moleculares de cáncer de mama. El objetivo es mejorar la comprensión de los mecanismos subyacentes y optimizar las estrategias de prevención.
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