El regreso del asesinato elegante: ¿por qué nos seduce el “crimen agradable” en la era del “crimen verdadero”?

ANASTACIO ALEGRIA
7 Lectura mínima

Hubo un tiempo en que los crímenes se resolvían en el salón de una mansión inglesa o en un tren de lujo en dirección este. Una conversación aguda, un detalle aparentemente inocente y la alerta inteligencia de un elegante detective fueron suficientes para resolver el asesinato.

Hoy llega una historia criminal dominada por guantes de látex y sangre descarada. True Crime coloniza pantallas y auriculares con su eterna promesa de pura verdad. Sin embargo, el llamado crimen acogedor está experimentando un resurgimiento inesperado e inquietante.

Planeta de libros

En el quincuagésimo aniversario de la muerte de Agatha Christie y el centenario de la publicación de su primera novela El asesinato de Roger Aykroyd, el regreso de este subgénero nos invita a preguntarnos: ¿por qué volvemos a elegir el enigma sobre el espectáculo?

Cuando el crimen toca a tu puerta

Pleasant Crime vuelve a plantar las semillas de un malestar controlado en los hogares de sus lectores. Con él regresan historias ambientadas en espacios limitados: ciudades, comunidades de vecinos, entornos domésticos… Lugares reconocibles donde el crimen irrumpe como una anomalía que trastoca el equilibrio natural del mundo.

Este desequilibrio requiere comprensión y resolución, aunque la violencia rara vez pasa a primer plano. En lugar de agallas y sangre, complacer el crimen favorece la astucia, el juicio astuto y la conversación mesurada. El detective, a menudo aficionado, investiga, dejándose guiar por la intuición y el conocimiento del entorno, no por la criminología.

El placer de estos relatos no está en el golpe, sino en la resolución del enigma; el desafío que el autor plantea al lector activo, invitado a participar en la solución que restablezca el ordo naturalis del relato.

No es casualidad que este modelo reaparezca hoy en novelas como El club del crimen de los jueves o La primera agencia de detectives femenina y en las series Midsomer Murders o Only Murders in the Building. Aquí, la supremacía de los datos científicos es reemplazada por el “factor humano”, la fuerza impulsora esencial para comprender el crimen.

Una nueva pedagogía del mal

Desde sus inicios, la novela policíaca ha funcionado como un género de regulación social: escenifica una transgresión, la nombra y la devuelve al lector transformada en una historia comprensible.

Esta necesidad de canalizar el horror sin negarlo está ligada a una vieja tradición estética formulada por el teatro neoclásico: el decoro. Pleasant Crime encaja naturalmente en esa genealogía.

Imagen de la adaptación cinematográfica de la novela _Crime Club el jueves_.

Imagen de la adaptación cinematográfica de la novela The Thursday Crime Club. netflix

No se trata de mitigar el mal, sino de someterlo a forma. De ahí el patetismo contenido, lejos del sentimentalismo enfático que explota el dolor como influencia inmediata. La policía extrae nuestra podredumbre moral y la pone sobre la mesa, pero lo hace regulando el horror y ofreciendo al mal un marco de significado.

Como escribió Stendhal, la literatura es un espejo que sirve para recorrer el camino. La novela policíaca -especialmente el crimen cómodo- siempre ha sido ese espejo incómodo que devuelve a la comunidad el reflejo de sus grietas e hipocresías, convirtiendo el crimen en un retrato de la sociedad que lo produce.

Cuando el crimen se vistió para cenar

Este resurgimiento del crimen acogedor encaja fácilmente en una tradición literaria forjada con el tiempo. El relato policial es un género literario -como otros populares- que afilaba sus armas en el fragor de la batalla.

Edgar Allan Poe lo inauguró dándole una razón para trabajar con el Sr. Dippin; Arthur Conan Doyle le dio un método, una pipa y un manto con Sherlock Holmes, y Chesterton introdujo una paradoja moral con el personaje del padre Brown, demostrando que para resolver asesinatos es necesario conocer todos los detalles de la condición humana.

Ilustración de un hombre mirando hacia abajo una montaña.

Sherlock Holmes en las cataratas Reichenbach por la portada semanal de Frederick Dorr Steele Collier. Wikimedia Commons

La novela policial fue afinando poco a poco su maquinaria: menos golpes y más deducción, menos persecución y más conversación. Una tradición que convertiría el crimen en un rompecabezas intelectual, y al detective en una personalidad casi doméstica, un invitado habitual de nuestras bibliotecas y pantallas.

Pero entonces apareció en la escena literaria la señorita Agatha Christie. Encarnación de los mundos fantásticos que publicó, Christie reformuló para siempre los lemas del género. Con ella, el crimen se convirtió en una actividad casi glamorosa.

Los asesinatos ya no se producirían en callejones sórdidos, sino en hermosas mansiones u hoteles de lujo. Gracias a su pluma, la novela policíaca avanzó hacia el territorio de la elegancia y la sofisticación. En sus novelas, el lector quiere ser parte de esa refinada “pista” mientras sostiene una copa de jerez y escucha cómodamente quién mató al mayordomo.

Entre el crack y el oro

El éxito del thriller policial está ligado a una arraigada necesidad de leer que los géneros populares han sabido gestionar inteligentemente. La repetición y la promesa de restablecer el equilibrio activan lo que Umberto Eco llamó “estructuras de confort”. Hoy en día, el crimen cómodo encarna claramente esta lógica de reparación moral.

Por eso, es similar al kintsugi –el arte japonés de unir objetos rotos con oro– porque no borra la grieta, la hace visible y significativa. El daño está ahí, pero la forma lo dignifica, convirtiéndolo en una historia. Quizás sigamos leyendo estas historias porque nos permiten mirar la fractura y aceptar que algo se puede reconstruir.


Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA TODAY NEWS INDEPENDENT PRESS US

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo