El polvo de nuestras casas, un depósito de contaminantes: así se diferencia su composición en las distintas ciudades españolas

ANASTACIO ALEGRIA
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No podemos evitar estar expuestos al polvo. Las personas hoy en día pasamos el 90% de su tiempo en ambientes cerrados: en casas, vehículos, colegios, comercios, oficinas, gimnasios… Entramos en contacto con él a través de la piel, lo inhalamos día y noche e incluso lo introducimos en el cuerpo, especialmente durante la infancia.

Su composición es tan compleja que resulta imposible hacer una lista cerrada de sus componentes. Entre ellos se pueden encontrar restos biológicos (células de la piel, pelos, insectos), inorgánicos (arena, hollín, cenizas) y microplásticos. Esta mezcla también permite que se adhieran a ella fracciones de partículas más pequeñas y moléculas de diversas sustancias químicas liberadas por los objetos cotidianos.

Por todo ello, el estudio de las sustancias presentes en el polvo nos permite monitorizar la contaminación y evaluar los factores que influyen en la presencia de determinados compuestos. Recientemente hemos realizado una investigación para analizar cómo varía geográficamente su composición en seis ciudades españolas: Barcelona, ​​Madrid, Granada, Valladolid, Salamanca y Algeciras.

Productos químicos a los que estamos expuestos

Humo de tabaco, vehículos y fábricas; pinturas y barnices; aditivos plásticos y retardantes de llama aplicados a muebles; Productos de higiene personal… Miles de productos químicos en nuestro medio ambiente se consideran contaminantes.

La liberación de sustancias químicas provenientes de tratamientos retardantes de llama, aditivos plásticos y procesos de combustión, entre otros, contribuyen a la contaminación por polvo en ambientes interiores. Carlos Velázquez Iglesias (@carlosvelazqueizglesias)

A pesar de estar aprobado para su uso, se ha demostrado que algunos de estos compuestos son tóxicos para los humanos y el medio ambiente. Por ejemplo, los hidrocarburos (vapores), los metales pesados ​​y algunos pesticidas pueden provocar cáncer, y los aditivos plásticos (bisfenoles, ftalatos, alquilfenoles) pueden alterar el funcionamiento normal de las hormonas (trastornos endocrinos), provocando problemas de fertilidad. Por lo tanto, deben retirarse y sustituirse por una alternativa segura. Si esto no es posible, se debe reducir al máximo su uso.

Todos estos compuestos pueden terminar en polvo, por lo que podemos considerarlos como un libro de visitas que registra la presencia de sustancias químicas. Analizándolo se puede obtener información sobre su origen y la antigüedad del espectáculo, así como sobre los hábitos que lo producen.

Y también en liras: ¿Qué peligros suponen los microplásticos y el bisfenol A para la salud humana?

Polvo en los hogares de España

En nuestro estudio, en todas las áreas identificamos compuestos relacionados con actividades económicas y materiales, como la nicotina y los aditivos plásticos. Por otro lado, existen compuestos asociados a productos o procesos, y pueden ser de dos tipos: no persistentes o persistentes en el medio ambiente.

Un ejemplo de los primeros pueden ser los hidrocarburos que se producen al quemar combustibles (vehículos, industria, calefacción, cocina) y que característicamente desaparecen en un tiempo determinado, a pesar de ser tóxicos. Estos últimos, como el pesticida DDT, están apareciendo en los hogares a pesar de que llevan más de 40 años prohibidos.

Los niveles más altos se encontraron en los hidrocarburos provenientes de vehículos y de la industria petroquímica y del acero inoxidable; el pesticida DDT, asociado a su uso en el pasado; nicotina del tabaco; algunos ftalatos y retardantes de llama, como aditivos plásticos y tratamientos para muebles.

Leer más: Más allá del glifosato: una radiografía de los pesticidas presentes en los cultivos europeos

Diferencias entre regiones

Es posible especular sobre qué factores influyen en la contaminación por polvo. En zonas como Salamanca, Valladolid y Granada, la mayor parte del uso del suelo para agricultura está asociado a la aparición de pesticidas. En zonas urbanas densamente pobladas como Madrid y Barcelona, ​​los humos del tráfico y los aditivos plásticos se asocian con una alta densidad de vehículos y un alto consumo de plástico. En Algeciras, la presencia de hidrocarburos de petróleo en el polvo indica que la industria petroquímica es el origen más probable.

Al clasificar las muestras en función de su similitud química se pueden distinguir aquellas que contienen mayor cantidad de contaminantes más tóxicos y, por tanto, aquellas que suponen mayor riesgo para la salud humana. Este ratio nos permite identificar qué viviendas tienen mayor contaminación dentro de una misma zona de estudio y así delimitar zonas de riesgo.

Puede ilustrarse bien con el ejemplo de Algeciras. Allí, las muestras se dividieron en dos grupos: las que tenían altos niveles de hidrocarburos, a favor del viento del oeste que arrastra la contaminación, y las que estaban en contra, con niveles más bajos.

La presencia de hidrocarburos en ciudades como Barcelona y Madrid también se puede atribuir a diferencias climáticas: algunas muestras procedían de zonas donde los inviernos son más secos y fríos. Esto sugiere que un mayor uso de calefacción o mejores condiciones de aislamiento determinan los niveles de estos contaminantes en los hogares.

Por su parte, el DDT aparece sólo de forma notoria y generalizada en las muestras de Granada, lo que sugiere que su presencia se debe a un uso previo o incluso a su transporte junto con el polvo desde el continente africano, donde aún está permitido su uso. Del mismo modo, otras zonas agrícolas como Valladolid o Salamanca presentan restos del pesticida malatión.

Otros grupos de contaminantes, como los ftalatos, aparecen en cantidades elevadas muy similares, independientemente de la zona estudiada. Su extendido uso en materiales plásticos confirma que la contaminación se extendió por todas las viviendas implicadas en la obra.

Herramienta de seguimiento de la contaminación

La aparición de polvo en ambientes cerrados es inevitable y su contaminación difícil de prevenir. Sin embargo, podemos intentar minimizar su acumulación y así reducir el riesgo asociado a la exposición.

El uso extensivo del polvo como indicador de contaminación lo convierte en una buena herramienta para monitorear los niveles de compuestos químicos y cómo se dispersan en diferentes áreas. Esta información se utiliza para monitorear las emisiones (quién, cómo, cuándo y dónde ocurren) y controlar la contaminación.

Por todo ello, el estudio del polvo es una herramienta útil para evaluar riesgos y pedir a las autoridades leyes más seguras y justas. Por ejemplo, la pobreza es un marcador de riesgo porque las zonas contaminadas son aquellas donde el costo del alquiler y la vivienda tiende a ser menor.

Además, la detección de contaminantes presentes en las viviendas permite equiparar lo que la legislación considera una cantidad teóricamente segura con el riesgo real. De esta manera, es posible definir políticas de calidad del aire más acordes con la evidencia científica que protege la salud humana.


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