‘El Mencho’ y la cortina de humo que esconde el Norte: tráfico de armas, lavado de dinero y el caso Epstein

ANASTACIO ALEGRIA
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Me sumo a los análisis críticos de colegas mexicanos que nos recuerdan que la ola de violencia que vivió México el 22 de febrero de 2026 durante la toma de El Mench no es nueva. Situaciones similares han ocurrido recientemente en el país. 2024 con El Mayo Zambado y 2016 con Joaquín el Chapo Guzmán. Y si retrocedemos más, encontramos al menos tres casos más desde los años 2000.

Desde la academia repetimos hasta la saciedad que la estrategia de “decapitar a los cárteles” no sólo no sirve para frenar el tráfico ilegal de drogas, sino que genera consecuencias negativas para la sociedad en el corto y largo plazo. Especialmente para los grupos más vulnerables: empresas y emprendedores locales, niños y jóvenes de escasos recursos en los países más afectados por el narcotráfico.

La falsa narrativa de Estados Unidos de que unos pocos narcotraficantes “poderosos” en México son los responsables y los líderes de acuerdos multimillonarios con alcance internacional continúa determinando el rumbo de la estrategia de seguridad en países como México.

Repetición de película ya vista.

El resultado es consistentemente negativo. Sólo se cambian los nombres de los narcotraficantes caídos o encarcelados, los países donde se desarrollan los conflictos y los nombres de quienes gobiernan el país. Fuera de estas variables, la detención de El Mench parece una repetición de una película ya muy vista.

Un paso lógico para quienes lidiamos con temas de seguridad y violencia en el narcotráfico en México es preguntarnos cuáles son los escenarios posibles luego del “triunfo”, aunque sea simbólico, del gobierno de México en la captura, aunque sin vida, de uno de los narcotraficantes más peligrosos del país.

A pocos días de este repentino acontecimiento, la oferta de análisis críticos y consecuencias de la caída de El Mench es abundante, precisamente porque se trata, lamentablemente, de un patrón que se repite.

A través de mi investigación, intento identificar la lógica de la violencia del narcotráfico desde diferentes ángulos, incluyendo diferentes voces. Desde esta trinchera analítica también pude identificar los mitos sobre la guerra contra las drogas que se produjeron en Estados Unidos y se reprodujeron en México, que desde mi punto de vista son los que impiden que este país avance realmente en temas de seguridad.

Tres claves para el análisis crítico

En esta ocasión quisiera referirme a tres temas que no pueden quedar fuera del análisis crítico.

1. En México debemos dejar de reproducir el omnipotente discurso narcotraficante creado en Estados Unidos. Este mito tiene una función importante en nuestro país vecino. Los narcotraficantes mexicanos, colombianos o de cualquier otro país que no sea Estados Unidos son “enemigos” necesarios para justificar la guerra contra el narcotráfico.

Si bien es cierto que el crimen organizado en México, que sin duda incluye a empresarios y figuras políticas, tiene un gran poder en el país, también es cierto que su influencia termina en la frontera norte.

Los verdaderos líderes del narcotráfico no están en México ni en los países del Sur Global, están en el Norte, en países como Estados Unidos y el Reino Unido, donde las ganancias del crimen organizado pueden lavarse y gestionarse fácilmente porque esos países establecen las reglas del juego. Y aparentemente las reglas les favorecen.

2. Relacionado con el punto anterior, debemos recordar que la guerra contra las drogas tiene objetivos económicos y políticos para Estados Unidos como gobierno, pero también para sus empresarios. Este es el caso de la industria armamentística. Desde la comunidad académica no podemos dejar de señalar la hipocresía y las contradicciones del Gobierno estadounidense. Por un lado, exigen que controlemos el crimen organizado, pero por otro, se niegan a aprobar leyes para evitar que armas que se producen y venden legalmente en su país lleguen a manos de delincuentes en México.

Casquillos en el suelo en la zona de Guadalajara después del tiroteo Foto: Antonio Romero, proporcionada por el autor (no reutilizar)

La violencia de la guerra contra las drogas y la muerte la proporciona México, y las armas, Estados Unidos. Ante la continua negativa de Estados Unidos a idear leyes y políticas para combatir el lavado de dinero, y su negativa a implementar estrategias que impidan el tráfico de armas a México, resulta problemático que sigamos reproduciendo en el mundo académico el discurso de que Estados Unidos en realidad está tratando de luchar contra el crimen organizado. Si hay algo que Estados Unidos ha dejado muy claro en los últimos años es que su única prioridad es proteger los intereses del país, y especialmente los de sus ciudadanos más poderosos.

3. No podemos dejar de resaltar el hecho de que esta detención se produce inmediatamente después de una noticia que puede calificarse de sin precedentes en la historia moderna: la detención del ex príncipe Andrés bajo sospecha de mala conducta en el desempeño de cargos públicos en Inglaterra. Las preguntas de la administración Trump sobre la poca o ninguna rendición de cuentas de los involucrados en el caso de la red de tráfico de niños de Jeffrey Epstein en Estados Unidos exponen una vez más la hipocresía y la falta de transparencia de la administración Trump.

¿Qué tiene que ver este tema con la detención de El Mench en México? Obviamente ninguna, pero la reflexión académica plantea la cuestión de si esto fue orquestado como una cortina de humo para desviar la atención internacional del caso Epstein y su conexión con Trump y otros líderes políticos y empresariales de Estados Unidos.

Eduardo Guerrero, uno de los analistas de seguridad más importantes de México, comentó que la detención de El Mench lo sorprendió. Y si consideramos que la inteligencia necesaria para la operación del fin de semana provino de Estados Unidos, no es descabellado correlacionar los hechos.

Más de lo mismo

Los próximos meses confirmarán las predicciones de mis colegas. Habrá conflictos en ciertas partes del país. Desafortunadamente, habrá más asesinatos y violencia asociados con el realineamiento de los poderes regionales. Sin embargo, como ya se vio, la droga seguirá cruzando la frontera, El Mencho será reemplazado, algunos grupos y células del crimen organizado desaparecerán y surgirán otros, pero al final es más de lo mismo.

Concluyo con el pensamiento con el que comencé mi libro Morir es un alivio. ¿Cómo es posible que tengamos una guerra contra las drogas a nivel internacional? Entonces la evidencia científica y académica muestra que es una estrategia fallida y genera mucha más violencia que el daño potencial del que busca protegernos. ¿Cómo podemos permitir que una política fallida eclipse los titulares, mientras vemos en tiempo real cómo el Gobierno de Estados Unidos está protegiendo a los pedófilos, verdaderos señores y señores del crimen organizado?


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