Con la digitalización, más hogares reciben más remesas (pero no más dinero)

ANASTACIO ALEGRIA
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En 2024, nueve países recibieron remesas que superaron el 20% de su producto interno bruto (PIB). El Salvador fue uno de ellos: recibió 8.480 millones de dólares, cifra equivalente al 24% de su producción nacional. Estos fondos son esenciales para millones de familias porque les permiten cubrir gastos básicos, pagar la educación y mantener pequeños negocios.

Pero, ¿pueden todas las familias en condiciones de recibir remesas acceder a ellas en igualdad de condiciones? Hemos analizado el problema y los resultados muestran que no: digitalizar tu vivienda aumenta la probabilidad de conseguirlos, pero no la cantidad que obtienes. Es decir, más familias reciben ayuda, pero eso no significa que los envíos sean mayores.

Este estudio se centra en El Salvador por tres razones:

El país depende en gran medida de las remesas.

La digitalización es desigual, depende de la zona del país donde se encuentre la familia.

Existe una base de datos con información detallada sobre viviendas y tecnología.

Los resultados, sin embargo, se pueden utilizar para países con características similares, como Nicaragua u Honduras.

Nuestro estudio muestra cómo mejorar la infraestructura digital y el acceso a los servicios financieros digitales podría reducir las desigualdades entre familias a través de las remesas recibidas. También podría ampliar los beneficios generados por las remesas y apoyar el desarrollo económico local.

Las características del hogar importan

No todos los hogares tienen la misma situación en cuanto a las remesas. En 2016, el 24,5% de los hogares salvadoreños recibieron dinero del exterior. Sin embargo, las diferencias entre ellos eran notables.

El hogar necesita influencia. Los bajos ingresos aumentaron la probabilidad de recibir remesas en un 8%. Vivir en una vivienda alquilada, que genera pagos mensuales, aumentó esta probabilidad en un 3%. Además, también es importante la edad del jefe de hogar, cada año adicional aumentaba en 0,1% la posibilidad de recibir este ingreso.

El vínculo familiar con los emigrantes es otro factor relevante. Cuantos más miembros de la familia vivieran en el extranjero, más probabilidades había de que enviaran dinero. Si los padres emigraron, la probabilidad aumentó en un 13%. En estos casos, el monto recibido también aumentó significativamente, lo que demuestra la fortaleza de los vínculos familiares.

¿Más dinero o más acceso?

Históricamente, las familias rurales han enfrentado los mayores obstáculos. Aunque la digitalización les permitió mejorar el acceso a las remesas, recibieron un 20,26% menos de dinero que los hogares urbanos.

El acceso a la tecnología también ha cambiado la forma de trabajar de estas familias. Las plataformas digitales, las transferencias desde el móvil y el acceso a internet te permiten enviar y recibir dinero sin acudir a bancos o agencias. En El Salvador, un aumento del 1% en el uso de Internet aumentó la probabilidad de recibir remesas en un 0,13%.

La capacitación del jefe de hogar no parece tener efecto. Si bien un mayor nivel de educación podría reducir la recepción de remesas, en línea con el efecto relacionado con los ingresos, este efecto se neutraliza porque la educación ayuda al hogar a aprovechar mejor las oportunidades que ofrece la digitalización.

Si bien la digitalización facilita que más familias reciban remesas, no aumenta el monto recibido. Su principal contribución es ampliar el acceso. En países con alta dependencia de este ingreso, este efecto es relevante: más hogares pueden mejorar su bienestar, incluso si no reciben más dinero por remesa.

La cantidad de dinero recibida depende, además de las propias limitaciones económicas de los inmigrantes, de las todavía elevadas comisiones por el envío de remesas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible prevén reducir estos costos al 3% antes de 2030. Lograr este objetivo permitiría que una mayor proporción de los esfuerzos de los migrantes lleguen a sus hogares. La digitalización también ayuda a reducir estas tarifas y a hacer el proceso más asequible.

Conclusiones

Si bien la digitalización no aumenta la cantidad enviada a través de remesas, sí aumenta el número de hogares que las reciben. Este hallazgo sugiere que los países en desarrollo deberían invertir en conectividad digital y capacitación, mejoras que faciliten la inclusión financiera y social. La tecnología impulsa la eficiencia, pero también la equidad. Invertir en infraestructura digital es invertir en el bienestar, la igualdad y la resiliencia de millones de familias.


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