¿Cómo convertirse en autor? Uclés, Pérez-Reverte y la batalla por la firma pública

ANASTACIO ALEGRIA
9 Lectura mínima

“Todo el odio que me mostraron, se lo pueden hacer al libro. No me conviene. Estas declaraciones de David Uckles al periódico, en relación con la reciente publicación de su nuevo libro City of Dead Lights, confirman que la literatura no existe sin su desarrollo en los espacios sociales.

En las últimas semanas, Ukles ha estado en el centro de un debate cultural español. Esto se debe a su negativa a participar en las jornadas coordinadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra: “1936: la guerra que todos perdimos”. El escritor cita dos motivos: el lema del ciclo (para él “Todos hemos sufrido la guerra, pero no todos la hemos perdido”) y la presencia de dos políticos, José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros.

Pérez-Reverte respondió con un repertorio familiar para sus lectores: grosería, ironía y descalificación personal. Calificó la dimisión como una “descortesía imperdonable”. También dijo que Ukles “forja el carácter” y criticó el tono del vídeo por considerarlo “lamentable” e “infantil”.

La controversia tiene todos los ingredientes del éxito: declaraciones cruzadas entre los más vendidos, ruido mediático, polarización política y la lógica binaria (y testosterona) que estructura el mundo cultural.

Sin expectativas, el patrimonio histórico y literario conquista la conversación social. ¿Qué nos ayuda a explicar los orígenes del conflicto? Se han publicado muchos textos sobre este tema, pero la mayoría expresan simpatía o crítica hacia alguno de los autores. Tampoco es necesario mencionar aquí los innumerables comentarios incendiarios en las redes sociales.

No se trata de decidir quién tiene razón, sino de comprender qué está en juego cuando un escritor elige aparecer (o desaparecer) en el escenario. La autoría es una herramienta afectiva, política y dialógica.

La era de la visibilidad

Si lo pensamos bien, no necesitamos conocer a los autores para comprender sus obras literarias. Podríamos leer La península de las casas vacías sin conocer a David Uckles. Sin embargo, la industria cultural y sus mecanismos de difusión fomentaron la ilusión biográfica.

De esta manera, el libro no se concluye con la lectura. Lo que hay detrás también se convierte en obra. La autoría se entiende como performatividad y circulación. ¿Quién no le ha pedido a su autor favorito que le firme su libro? ¿Quién no ha buscado entrevistas o diarios de sus artistas favoritos?

La celebridad no es sólo fama, sino una mercancía: se produce, se distribuye y se monetiza. Para el público, su combustible es el deseo de ser visto. Para algunos autores, la principal motivación es el deseo de ser visto.

En esta polémica, el objeto de consumo no era sólo la idea de qué memoria de la Guerra Civil Española era legítima, sino también el escenario público del conflicto. David Uckles lamenta que se haya escrito mucho sobre su decisión. Al mismo tiempo, celebra que ahora, después del conflicto, haya sido invitado a La Revuelta, pues lleva dos años anunciando su deseo de ir al programa.

En muchos casos, el reconocimiento público debe pasar por operaciones de visibilización. David Uckles lo sabe: en una entrevista sacó su libro del bolso para mostrárselo a la cámara justo mientras explicaba el origen de la polémica.

El desdén por el ciclo de conferencias funciona como una artimaña para legitimar el propio proyecto del autor: “Hace quince años que escribo una novela sobre la guerra civil”.

Ucles contrasta escenarios para lograr esta visibilidad. Activa un contexto moral (“conciencia tranquila”, “no firmo ese lema”, “no quiero compartir cartel con determinados nombres”), mientras Pérez-Reverte recurre a la etiqueta social y la profesionalidad (“grosería”, “tono infantil”, “carácter”).

Así, el debate pasa de lo que significa “todos perdimos” en el título a quién se comporta como un escritor decente. En resumen, el conflicto ideológico se convierte en una tensión para ocupar el centro de la escena cultural en términos de conflicto bélico y escritura literaria.

Boom, la guerra está aquí (Autor)

En una sociedad donde reina la visibilidad, los escritores ya no se limitan a producir textos: se celebran a sí mismos. Algunos lo practican con entusiasmo; otros lo negocian con cautela. Y cada una de estas opciones compite por el capital simbólico (prestigio, autoridad, legitimidad) que la figura del autor atrae para sí.

Pero el caso de David Uckles nos recuerda que la autoría no es un atributo fijo, sino más bien una práctica situada, atravesada por decisiones compartidas en el campo cultural. Hace apenas un mes habló en una presentación de que las víctimas, sin importar el color, eran personas inocentes que cayeron, lo que parece contradecir sus declaraciones posteriores.

Ukles se presenta ahora como un intelectual de los medios, como un polemista modesto. Esta personalidad pública se construye precisamente en comunidad con otros. Además, tiene una creencia explícita en los rituales de consagración y camaradería.

Así lo confirma el apoyo recibido por agentes culturales con necesidades similares como Luis García Montero. Desde la posición central del director del Instituto Cervantes, el poeta defiende a Ukles en los mismos términos que antaño necesitaba para defender su propia obra: “Me alegro de que venda muchos libros, pero no vende sus principios. Las tensiones en el campo cultural reflejan intereses ideológicos y emocionales que afectan al capital (simbólica y económicamente).

Asimismo, la convocatoria de Pérez-Reverte, también con una posición consolidada en el campo, no es un acto literario. Es una escenografía concreta, una distribución de roles ya codificada, una expectativa de unión simbólica y una fuerte carga mediática.

La controversia en torno al acontecimiento no puede leerse como un desacuerdo ideológico, sino como una lucha por la legítima determinación del lugar del escritor. La visibilidad, lejos de ser un efecto colateral del éxito, es una forma de capital que obliga a elegir un escenario. ¿Autor independiente o intelectual con boina? ¿Una figura transversal o una voz situada? La coherencia entre discurso, imagen pública y rituales de consagración se convierte en una ventaja escasa y cautelosa.

Tarifa: ropa autorizada

Leamos estos dos titulares: “David Uckles y Beret Envy” o “Pérez-Reverte pospone conferencia sobre la Guerra Civil después de que David Uckles amenaza con aparecer tocando el acordeón”. El primero defiende al escritor y niega que esté disfrazado. La segunda es una parodia situacional de El Mundo Today. Pero, ¿cómo logra un escritor este tráfico social?

Para configurar su imagen, los autores utilizan “ropa”. El concepto de ropa de diseñador incluye los factores de control de la visibilidad: el uso de objetos, la elección de acciones y la expresión de actitudes.

Los títulos citados reflejan la imagen configurada por Ukles: repitiendo boina -incluso se la regaló a David Broncan en La Revuelta-, cantando de improviso en actos formales (Premio Esquire) o actos multitudinarios (programa Futuro Imperfecto), escribiendo sobre hechos históricos (Guerra Civil), expresando su extrema intolerancia, manifestando abiertamente su intolerancia, etc.) y confesando algunas intimidades impactantes (arritmias, problemas eréctiles o tomando antidepresivos).

En la industria cultural, la autoría es una obra, la firma se convierte en una huella física y las controversias pueden contribuir a la conquista del sector. Justo cuando pensábamos que Ukles y Pérez-Reverte estaban peleando por la memoria de la Guerra Civil, queda claro que también competían por la celebridad, una narrativa de éxito y el papel de un intelectual que analiza la historia reciente.


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