Claves de una nueva estrategia nacional de soledad: detección temprana y fortalecimiento de las redes sociales

ANASTACIO ALEGRIA
6 Lectura mínima

El sentimiento de soledad acompaña hoy a uno de cada cinco españoles. Este número aumenta cuando hablamos de jóvenes de entre 18 y 24 años.

Es una experiencia personal que se produce por falta de cantidad y/o calidad en las relaciones sociales. Cuando esta sensación es desagradable y se prolonga en el tiempo puede tener consecuencias en la salud del paciente, tanto a nivel físico (en forma de enfermedades cardiovasculares o mortalidad prematura) como psicológico (relacionado con la presencia de síntomas ansioso-depresivos y deterioro cognitivo).

No toda soledad es negativa. Además, sabemos que en diferentes momentos del ciclo vital la soledad es muy probable que aparezca y está justificada que lo haga (si sufrimos bullying en la infancia, en vísperas del divorcio en la edad adulta o si llega el momento de ingresar en un centro de cuidados en la vejez). El problema surge cuando esta situación se vuelve permanente, limitándonos y provocándonos dolor.

El malestar que se puede esconder detrás de estas cifras y la creación de ministerios para la soledad en países como Reino Unido en 2018 y Japón en 2021 han impulsado el desarrollo de un marco estratégico nacional sobre la soledad en nuestro país. Este marco está dirigido a toda la población y pretende ser una herramienta que oriente la planificación y la toma de decisiones de las administraciones públicas a nivel estatal, autonómico y local.

Hace unos dos años, el Ministerio de Derechos Sociales, Gasto y Agenda 2030 empezó a contactar con diferentes personas de todos los rincones relacionadas con el campo de la soledad para formar parte del consejo asesor del marco estratégico: desde nosotros que investigamos este fenómeno hasta personas expertas por experiencia, pasando por profesionales de entidades sociales y de terceras administraciones públicas.

La soledad ya no es indeseable

Hay varios cambios conceptuales relevantes en el nuevo marco estratégico:

Uso deliberado del plural “soledad”, en reconocimiento de la naturaleza subjetiva de la experiencia y, por tanto, de su diversidad.

El adjetivo “no deseado” ya no aparece, porque realmente no encaja en una situación en la que el individuo no tiene elección previa (decidir si lo quiere o no), simplemente llega y, a veces, dura y causa malestar.

Se elimina del nombre cualquier acción que implique su total desaparición como “acabar”, “erradicar”, “luchar” o “luchar”, pues como ya se mencionó, la soledad es parte de la vida y uno de los objetivos del marco es precisamente generar conciencia y con ello reducir el estigma asociado al sentimiento de soledad.

La iniciativa surge del Ministerio de Asuntos Sociales, partiendo del supuesto de que la soledad no es sólo un problema individual, sino algo estructural, social e institucional. La inseguridad económica, los problemas de acceso a la vivienda, la desigualdad de género, la brecha digital, los cambios en las estructuras familiares, la presencia de un urbanismo que complica las relaciones, la despoblación rural o el declive de la cultura del cuidado son situaciones que favorecen la aparición de la soledad. De esto se concluye que se deben diseñar soluciones desde un enfoque no sólo de salud, sino también relacional y comunitario.

El marco estratégico propone precisamente esta ampliación de la perspectiva. Propone un enfoque transversal y de ciclo de vida que integra salud, vivienda, educación, empleo, accesibilidad, cultura y desarrollo comunitario. No se trata sólo de “hacer compañía”, sino de coordinación (a nivel nacional, regional y local) para crear nuevos entornos donde el encuentro sea posible.

Detección temprana y conciencia social

El documento se divide en cuatro ejes principales:

Integrar la dimensión relacional de forma transversal en todas las políticas públicas.

Fortalecer el tejido social y el desarrollo comunitario como base preventiva; mejorar la detección temprana y el apoyo de proximidad a lo largo de toda la vida.

Promover la conciencia, el conocimiento y la innovación para cambiar la narrativa y basar las intervenciones en evidencia.

Añade también tres experiencias innovadoras que han abordado la soledad desde diferentes ámbitos y enfoques (el proyecto RECETAS, comunidades de cuidados e itinerarios Emancipación del Éxito).

Sin proponer acciones concretas de difícil implementación dada la fragmentación existente en materia de gobernanza en España, emergen posibles líneas de actuación para ayudar a reducir el sentimiento de soledad, como fortalecer las redes vecinales, promover la desinstitucionalización, crear espacios de participación intergeneracional, impulsar los servicios de proximidad y facilitar la detección temprana. Más allá del documento, el desafío ahora es asegurar su implementación efectiva y su evaluación rigurosa.

La soledad no es un fracaso personal ni una debilidad individual. Es un fenómeno complejo que requiere corresponsabilidad institucional y social, así como un compromiso de actualización y mejora del sistema de cuidados, basado en una atención centrada no sólo en la persona sino también en la calidad de sus relaciones.


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