El arbitraje internacional rara vez aparece en los titulares, pero decide demandas que pueden sacudir economías enteras. Es un método de resolución de conflictos basado en una idea simple: sólo existe si las partes lo aceptan. En lugar de acudir a los tribunales, aceptan que uno o más árbitros decidan su disputa, quienes actúan como un tribunal privado y toman una decisión final denominada laudo.
En 2024, las principales instituciones arbitrales tenían 386 mil millones de euros en pasivos pendientes. Esto es más de 30 veces los ingresos totales de los 20 clubes de fútbol más grandes del mundo en la temporada 2024-2025.
¿Qué es el arbitraje y cómo funciona?
El arbitraje puede realizarse de dos maneras. El más común es el inicial, con una cláusula de arbitraje dentro del contrato (por ejemplo, en un acuerdo de energía, construcción o financiamiento). La segunda es posterior, cuando el problema ya ha surgido y las partes firman un acuerdo específico para someter la disputa a este mecanismo.
¿Por qué los países y las empresas lo prefieren? Por varias razones:
Neutralidad: En una disputa internacional, nadie quiere jugar “del otro lado”. Con el arbitraje, ambas partes eligen dónde y quién decide el caso. Esto es crucial cuando una de las partes es un Estado o el conflicto gira en torno a decisiones públicas (energía, minería, grandes obras, etc.).
Especialización: Esto evita un juez que “todo lo ve”. El arbitraje ofrece la posibilidad de elegir árbitros experimentados que comprendan el sector y el tipo de contrato. Esto ahorra tiempo y reduce errores, especialmente en disputas que requieren un alto grado de conocimiento técnico.
Viabilidad internacional: De poco sirve ganar si la recuperación posterior es difícil. La ventaja del arbitraje es que el laudo suele ser más fácil de reconocer y ejecutar en otros países que un laudo extranjero, gracias a normas internacionales como la Convención de Nueva York de 1958.
Mayor control por parte de las partes: En el arbitraje, el proceso suele ser más flexible. Las partes y el tribunal ajustan los calendarios, pruebas y audiencias del caso. Eso no siempre hace que sea “más rápido”, pero sí más predecible que los tribunales tradicionales, sobre todo con el grado de saturación que sufren actualmente.
Confidencialidad: Con carácter general, el premio no es público por defecto. El arbitraje se lleva a cabo fuera de la atención pública y la información se filtra sólo si las partes están de acuerdo o en casos muy específicos (por ejemplo, en algunos casos donde una de las partes es un Estado).
Mapa global: dónde y quién juzga
La conversación sobre las “instituciones más grandes” es delicada porque no publican todas las cifras, ni las calculan de la misma manera. Por ejemplo, algunos cuentan sólo lo que afirma la persona que representa el caso, mientras que otros también añaden lo que afirma la otra parte. Además, algunos gestionan principalmente arbitrajes nacionales, que no pueden compararse con centros dedicados a disputas internacionales.
Aun así, con datos públicos de 2024 sobre la “cantidad en disputa” (o equivalente) se puede trazar un mapa bastante claro.
Cuadro comparativo de actividad (casos nuevos) y monto en disputa (pendiente) en la selección de instituciones arbitrales (2024). Fuente: elaboración propia con base en estadísticas e informes publicados por cada institución. Algunos casos relevantes
Uno de los casos relevantes es el de España ante un arbitraje internacional por la cuestión de las ayudas públicas a las energías renovables, que luego fue retirado. Tras la reducción a energías renovables en 2013, España acumula 51 reclamaciones por 10.635 millones de euros. Ya hay indemnizaciones que en conjunto suponen indemnizaciones de alrededor de 1.514 millones. Ahora el problema ya no es sólo la recompensa, sino el pago: algunos inversores intentan cobrar en tribunales fuera de la UE, pero la Comisión Europea cree que esto podría violar la normativa europea.
También llama la atención el caso Yukos c. Rusia. El arbitraje ordenó al Estado ruso pagar más de 50 mil millones de dólares a antiguos accionistas de compañías petroleras por expropiación ilegal. Este es un ejemplo perfecto de arbitraje que tiene otra parte: el cobro. En octubre de 2025, el Tribunal Supremo de los Países Bajos cerró la última vía para anular la sentencia. De esta manera, fortaleció su validez y permitió la ejecución transnacional.
El caso Nigeria contra Process & Industrial Developments Limited (P&ID), relacionado con un proyecto de gas fallido en 2010. El laudo acordó pagar cerca de 11 mil millones de dólares a favor de Nigeria, pero luego fue revocado debido a fraude. Este caso ilustra una posible revisión del sistema cuando hay indicios de abuso. En 2023, el Tribunal Superior de Justicia británico anuló este laudo al considerar que se había obtenido mediante fraude. Este caso es un recordatorio de que el arbitraje puede ser eficaz, pero no infalible.
Finalmente, en 2019, un tribunal arbitral ordenó a Pakistán pagar más de 4 mil millones de dólares a Tethian Copper, una empresa minera chileno-canadiense, por violaciones relacionadas con un proyecto minero. El caso alimentó un debate clásico: ¿hasta qué punto el Estado puede cambiar de opinión sobre una mina (licencias, condiciones, cancelación del proyecto) sin tener que pagar compensaciones millonarias a la empresa inversora?
que cambia
El arbitraje vive un momento de cambio: hay más dinero en juego, más casos se tramitan desde Asia y, sobre todo, salta a la palestra pública cuando entra en la fase decisiva: el pago o cobro del laudo.
Mega reclamos por recursos naturales. A finales de 2025, Akis International llevó a Guinea a arbitraje por 29.000 millones de dólares tras retirarle su licencia minera. Lo que se nota es la tendencia: cuando el Estado endurece las condiciones para la explotación de materias primas (por ejemplo, exige más empleo local, más proveedores locales o más procesamiento en el país), aumentan los conflictos con los inversores y las reclamaciones se disparan.
Energía, transición y fricciones regulatorias en Europa. El caso de la fallida ayuda española al desarrollo de energías renovables (2004-2008) ilustra esta fricción. La Comisión Europea cree que el pago de determinadas indemnizaciones en disputas entre países de la UE puede estar en conflicto con las normas europeas. Hasta que se aclare este conflicto, la incertidumbre crece y los inversores buscan jurisdicciones donde sea más fácil convertir una indemnización en un pago real.
La ONU está intentando reformar el arbitraje entre inversores y Estados. La ONU ha iniciado el proceso de cambiar las reglas del arbitraje entre inversionistas y Estados con el objetivo de hacerlo más barato, más transparente y más difícil de manipular. En enero de 2026 avanzó en tres cuestiones: saber quién financia la demanda, reglas más claras sobre quién paga las costas y fórmulas para unir o coordinar casos similares para evitar decisiones diferentes sobre temas similares.
El momento más delicado llega cuando llega el momento de recoger
En resumen, el arbitraje es el camino que muchas empresas y países eligen cuando un conflicto traspasa fronteras y hay miles de millones en juego. El momento más delicado casi siempre llega después de la adjudicación: cuando llega el momento de cobrar, sobre todo si quien tiene que pagar es el Estado.
Este mecanismo está recibiendo cada vez más atención: los montos aumentan, las fricciones con las regulaciones públicas aumentan y la ONU promueve reformas para hacer el sistema más transparente, eficiente e imparcial.
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