En una ironía que subraya la complejidad de contrarrestar el extremismo en la era digital, Amelia, un personaje originalmente diseñado para disuadir a los jóvenes de la radicalización, se ha convertido en un poderoso meme de extrema derecha.
Amelia fue concebida como parte de Pathways: Navigating the Internet and Extremism, un videojuego educativo desarrollado por la empresa social británica Shout Out UK (SOUK) y financiado por el programa Prevent del Ministerio del Interior del Reino Unido.
En el juego, Amelia era una chica gótica con cabello morado, un personaje secundario que animaba a los jugadores a tomar decisiones controvertidas, como unirse a manifestaciones extremistas. La intención era presentarla como una figura a evitar, un arquetipo de influencias negativas en línea.
En el videojuego, Amelia es un personaje que pone a prueba al jugador, invitándolo a unirse a marchas extremistas antiinmigrantes. ZOCO
Sin embargo, lo que SOUK no anticipó fue la reacción violenta. La extrema derecha vio el juego como una caricatura del Estado que demonizaba sus puntos de vista. Entonces, en un acto de “guerra memética”, decidió recuperar ese personaje.
A partir del 9 de enero de 2025, una cuenta anónima en X (anteriormente Twitter) comenzó a hacer circular versiones de Amelia, convirtiéndola de una figura de advertencia en un ícono de “resistencia” a la inmigración masiva y al establishment. Su estética gótica y su cabello morado, tradicionalmente asociados con las subculturas de izquierda, han sido cooptados para crear una waifu política, una figura idealizada y sexualizada que atrae al público masculino joven.
La pureza como signo
La proliferación de Amelia como meme de extrema derecha ha sido exponencial, gracias en gran parte a la inteligencia artificial generativa. Herramientas como Grok han permitido a los usuarios crear miles de variantes de personajes con facilidad, adaptándolas a diferentes contextos y narrativas. Ha habido imágenes de Amelia ondeando una bandera británica frente al Parlamento, comiendo salchichas de cerdo desafiando la cultura musulmana o al estilo manga, todas con mensajes xenófobos y antiinmigración.
Este fenómeno no se limita al Reino Unido. Han aparecido versiones de Amelia en toda Europa, como “Maria” en Alemania (defendiendo las tradiciones bávaras), “Emma” en los Países Bajos (abogando por una Navidad tradicional) y la pelirroja Amelia en Irlanda (criticando la política de “fronteras abiertas” de Bruselas). Cada una de estas adaptaciones utiliza símbolos nacionales para resonar en el público local, lo que demuestra la versatilidad y el alcance de esta táctica memética.
Este fenómeno no sólo muestra la velocidad con la que se difunden los memes en Internet, sino también la existencia de una auténtica “economía del odio”. En torno a su imagen han surgido criptomonedas y tokens que buscan aprovechar económicamente su creciente popularidad. Personas influyentes como Elon Musk han ayudado a ampliar su alcance y legitimidad al interactuar con publicaciones que promocionan estos activos digitales. En plataformas como X, el humor provocativo y las tonterías actúan como mecanismos para atraer audiencias a contenidos más extremos.
Mientras tanto, en espacios menos regulados como Telegram, el discurso se radicaliza y adopta formas abiertamente racistas o antisemitas. Varias investigaciones han demostrado que diversas comunidades online se han apropiado del meme, desde quienes lo comparten con ironía hasta redes abiertamente antiinmigrantes que difunden imágenes deshumanizantes o violentas. Este proceso ilustra cómo la cultura digital puede transformar el humor en una herramienta de propagación ideológica e incitación al odio.
amelia no está sola
Esta no es la primera vez que la extrema derecha ha cooptado símbolos culturales, incluidos personajes de videojuegos, para sus propios fines propagandísticos. Esta táctica se basa en la descontextualización y el reetiquetado, convirtiendo a figuras populares en vehículos de ideologías extremistas.
Uno de los casos más sonados es el de “quita el kebab”, meme que tiene su origen en una canción de propaganda serbia. Está popularizado en la comunidad de los videojuegos de estrategia, especialmente en títulos de Paradok Interactive como Europa Universalis IV o Crusader Kings II. En este contexto, el término se utiliza para referirse a la eliminación de facciones musulmanas dentro del juego, lo que acaba normalizando en tono de broma la imaginaria limpieza étnica en el entorno del juego.
Algo similar está sucediendo con “Deus Vult” (“Si Dios quiere”), un viejo grito de guerra de las Cruzadas que ha sido reapropiado por sectores de extrema derecha como lema identitario. Combinado con videojuegos como Crusader Kings, el término se convierte en un símbolo del nacionalismo cristiano y la exclusión religiosa. La estética del cruzado medieval (armadura, escudo, cruces) se utiliza para proyectar una imagen de fuerza, pureza y superioridad ideológica sobre el “otro” que es percibido como una amenaza.
Algunos personajes concretos también se han convertido en iconos dentro de estos circuitos. Lo mismo ocurre con Legate Lanny, el brutal señor de la guerra de la legión de César en Fallout: New Vegas. En ciertos memes, se lo presenta como el epítome de la disciplina férrea y el orden impuesto por la violencia, celebrando rasgos autoritarios y vinculándolos a una visión abiertamente fascista que promete “poner fin” a la decadencia social.
El ejemplo de Doomgui, un Marine de DOOM que se enfrenta sin piedad a hordas de demonios, sigue la misma lógica. En ciertos espacios extremistas, su figura vuelve a ser utilizada como metáfora del “cruzado” moderno contra lo que consideran la “degeneración” de la sociedad: minorías, activistas, feministas u otros grupos.
En resumen, el caso de Amelia es una llamada de atención sobre los desafíos que enfrentan las estrategias de prevención del extremismo en un entorno digital en constante evolución. La facilidad con la que se puede utilizar la inteligencia artificial generativa para plantar mensajes y crear contenido de odio a gran escala requiere una reevaluación de cómo se diseñan y ejecutan estas campañas.

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