Abandonar el sensacionalismo a la hora de informar sobre salud mental no basta

ANASTACIO ALEGRIA
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En los últimos años, la salud mental ha adquirido una visibilidad sin precedentes ante la opinión pública. Organizaciones internacionales, profesionales de la salud y activistas han impulsado campañas para reducir el estigma y mejorar la comprensión social de los trastornos mentales. Sin embargo, un aspecto que muchas veces pasa desapercibido es la forma en que los medios digitales –que siguen siendo la principal fuente de información para un gran sector de la población– transmiten estas cuestiones. ¿En qué medida su representación contribuye a la comprensión social y a reducir el estigma? Y sobre todo, ¿basta con que la cobertura deje de ser explícitamente negativa?

Un reciente estudio publicado en BMC Psychiatry analiza sistemáticamente cómo los principales medios digitales de América Latina trataron la salud mental en 2023.

El estudio se basa en un análisis cuantitativo y cualitativo de más de 20.000 noticias, con una muestra representativa de 1.226 noticias de 20 países iberoamericanos. Los resultados muestran que, aunque la mayor parte de los contenidos analizados son de tono “neutral”, esta neutralidad no significa necesariamente una mejora en la calidad de la información ni contribuye a la conciencia social.

Más de la mitad de las noticias sobre salud mental tienen un tono neutro

El 56% de las noticias sobre salud mental analizadas tuvieron un tono neutro, frente a un 27% de cobertura positiva y un 17% de cobertura negativa.

A primera vista, este predominio de la neutralidad puede parecer una buena señal: menos sensacionalismo, menos estigmatización explícita. Pero esta neutralidad puede enmascarar una forma más sutil de desensibilización del estigma, al presentar los trastornos mentales como fenómenos homogéneos y descontextualizados, sin explorar sus causas estructurales ni las experiencias vividas por las personas que los padecen.

Entre los trastornos más mencionados se encuentran la depresión, la ansiedad, el estrés, el suicidio, las adicciones y los trastornos neurocognitivos, lo que demuestra que el contenido de salud mental está presente, pero no necesariamente con la profundidad analítica que favorezca la comprensión social.

Este hallazgo es consistente con otras investigaciones en la región que se han centrado en cómo se enmarcan informativamente temas particularmente sensibles. Por ejemplo, un estudio reciente investigó la información sobre suicidios en los medios iberoamericanos y encontró que las prácticas de encuadre periodístico tienden a enfatizar aspectos dramáticos o simplistas, con poca atención al contexto psicosocial o recomendaciones para buenas prácticas periodísticas.

De manera complementaria, otros trabajos también han destacado la presencia de enfoques periodísticos que priorizan imágenes estigmatizantes o superficiales sobre narrativas que puedan fomentar la empatía y la comprensión profunda de las experiencias de salud mental.

La ausencia de sensacionalismo no es suficiente

Esta evidencia converge en una conclusión clave: la ausencia de sensacionalismo no garantiza necesariamente una información que favorezca la alfabetización mediática, la responsabilidad comunicativa o la reducción del estigma social. En contextos donde la desinformación, los atajos narrativos y la saturación de información son la norma, los enfoques “neutralmente planos” pueden legitimar representaciones insuficientes, que no problematizan ni enriquecen el debate público.

Desde una perspectiva de investigación aplicada, estos resultados tienen claras implicaciones para los profesionales de la comunicación, educadores, líderes institucionales y editores de medios. Primero, es necesario mejorar la formación de periodistas y comunicadores en el tratamiento ético y riguroso de los temas de salud mental, incluyendo las recomendaciones de asociaciones internacionales que promuevan un enfoque contextualizado, sensible y no estigmatizante. En segundo lugar, los equipos editoriales deben pensar en cómo sus prácticas de selección y encuadre de noticias pueden afectar la percepción pública de fenómenos complejos y multifactoriales.

Contextualizar para una cobertura responsable de la salud mental

En este sentido, organismos como la Organización Mundial de la Salud han enfatizado que la cobertura responsable de la salud mental no se limita a evitar enfoques sensacionalistas. Esto requiere contextualizar el trastorno, involucrar fuentes profesionales, visibilizar factores estructurales y promover narrativas que contribuyan activamente a la comprensión social y la reducción del estigma.

Los estudios sobre este tema refuerzan la necesidad de un programa de investigación y transferencia de conocimiento que conecte a académicos con profesionales de la comunicación y la sociedad civil para construir conjuntamente prácticas informativas que vayan más allá de la “neutralidad”.


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