¿A qué edad corremos el riesgo de perder el tren de la IA?

ANASTACIO ALEGRIA
6 Lectura mínima

Un gran porcentaje de personas que ahora tienen entre 55 y 60 años saben cómo usar WhatsApp, comprar en línea y participar en las redes sociales, entre muchas otras cosas relacionadas con la tecnología. ¿Pero les resultará difícil seguir el tren como les ocurre actualmente a las personas mayores? ¿Será la brecha digital conocida como “gris” cosa del pasado?

Muchas personas mayores viven en una dictadura digital. Hace unas décadas, no se necesitaba ninguna tecnología digital, de ningún tipo, para aprender, trabajar y, en última instancia, vivir. Sin embargo, ahora mismo la vida es difícil de entender más allá de los bits y bytes. Y no parará. En una década, otras tecnologías inundarán nuestras vidas.

El futuro con la IA

Prácticamente no existe ninguna opción para evitar lo digital. Y todo indica que la dependencia tecnológica aumentará en el futuro. Un ejemplo es todo el revuelo que rodea a la inteligencia generativa artificial (AGI) y su número prácticamente infinito de aplicaciones, desde la educación hasta el transporte, pasando por el empleo y la investigación. IAG ha llegado para quedarse.

A diferencia de otros grupos, como los niños y los jóvenes, muchas personas mayores no nacieron con un ordenador bajo el brazo. Estas tecnologías se introducen en sus vidas en una etapa conocida como vejez en la que, ciertamente, aprender cosas nuevas es difícil, y más difícil aún cuando lo que estás aprendiendo a utilizar parece diseñado en tu contra.

Por ejemplo, es necesario aumentar el tamaño de los iconos y letras en la pantalla, porque para verlos es necesario tener la vista de un chico de quince años. La terminología es en su mayoría incomprensible o con un significado diferente al que tienen en la vida cotidiana. Existen numerosos ejemplos, entre los que más utilizamos: fusiones y virus. Las formas antinaturales de hacer las cosas y muchos otros aspectos, como la configuración, las actualizaciones y versiones de los dispositivos, y todo lo relacionado con la seguridad (contraseñas, autenticación de dos factores) complican enormemente la relación entre las tecnologías heredadas y digitales.

¿Qué pasará con las personas mayores que vengan?

Se podría pensar que cuando los adultos de 55 años con experiencia en informática pasen a ser, o se les asigne sociológicamente, la categoría de ancianos, la brecha digital desaparecerá. Al fin y al cabo, ya tienen mucha experiencia en el mundo digital y lo único que tendrán que hacer es “volverse a capacitar”. ¿Está seguro?

La tecnología que tendremos en 10 años

La tecnología, especialmente la tecnología digital, está evolucionando. Ahora, por ejemplo, es cada vez más natural poder hablar con una máquina, o incluso tener algo que se parezca a una conversación. Suponer que la experiencia adquirida con la tecnología actual nos ayudará a utilizar la tecnología que tendremos dentro de 10 años es muchas conjeturas.

Un ejemplo son los teléfonos móviles, que de “ladrillos” se han convertido en teléfonos inteligentes. Para utilizar un teléfono móvil de última generación no basta con saber utilizar un teléfono de cuando éramos jóvenes. Ahora los teléfonos son más que teléfonos; Son computadoras.

Las personas mayores todavía no son tenidas en cuenta en el diseño de las tecnologías digitales. Digo que continúan porque nunca fueron el objetivo principal del desarrollo tecnológico. ¿Se tuvieron en cuenta cuando se diseñaron las primeras computadoras? La respuesta es no, porque los potenciales beneficiarios eran otros. La tendencia es continua: ordenadores, móviles, tablets, coches inteligentes, asistentes de voz…

“Somos mayores, no somos tontos”

La gran mayoría de las tecnologías digitales no están diseñadas para el grupo “mayor”. En el mejor de los casos, se añaden opciones de accesibilidad, o incluso se diseñan tecnologías especiales para ellas, como teléfonos para personas mayores y el conocido como “botón del pánico”, relacionado con los servicios de teleasistencia.

Sin embargo, las tecnologías para las personas mayores a menudo terminan reforzando estereotipos negativos asociados con la vejez, que muchas personas mayores, cuando se les habla, se muestran reacias a utilizar. Como me dijo un día uno de los participantes de mi investigación: “somos mayores, no somos estúpidos.

Además, hay cambios o pérdidas que resultan del envejecimiento natural, como los cambios cognitivos, que no desaparecen con una mayor experiencia con las tecnologías.

Aprende y recuerda

A medida que envejecemos, nos resulta más difícil aprender y recordar cosas. Otros problemas de acceso y uso de la tecnología, como los relacionados con la visión, tienen solución. Las gafas de lectura y la opción de zoom hacen maravillas. Pero el verdadero problema es el aprendizaje y la memoria, y las tecnologías actuales aún no lo resuelven.

Las cosas tienen que cambiar mucho para que las personas mayores que lleguen no pierdan el tren tecnológico en el futuro. Todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas: todo lo que tenemos que hacer es trabajar para que las tecnologías sean más justas, menos discriminatorias y nunca perder de vista que las personas mayores algún día seremos nosotros.


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